“Debería ser obligatorio en colegios”: el boom del ajedrez, sus virtudes y la falta de apoyo en Chile

“El ajedrez puede ser bello”, afirma Beth Harmon, protagonista de Gambito de Dama. Una disciplina que ayuda al aprendizaje, toma de decisiones y el método, pero que en Chile según algunos de sus máximos exponentes carece del apoyo necesario.


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En diciembre de 2019, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 20 de julio como el Día Mundial del Ajedrez, fecha en que se reconoce el importante papel que ha tenido la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) “en el apoyo a la cooperación internacional para la actividad ajedrecística y el objetivo de mejorar la convivencia respetuosa entre todos los pueblos del mundo”.

Justamente, esta conmemoración coincide con la realización de la Copa Mundial de la Federación Internacional de Ajedrez, que se efectúa este año en Sochi, Rusia, entre el 10 de julio y la primera semana de agosto.

283 competidoras y competidores de todos los rincones del mundo se enfrentan. De todos ellos, tres chilenos clasificaron al mundial: la Maestra Internacional Femenina (MIF) Javiera Gómez, y los Gran Maestros (GM) Cristóbal Henríquez y Pablo Salinas, quienes pasaron a segunda ronda acaparando varios titulares en la prensa nacional, e incluso internacional, debido a una de las partidas de Salinas, que derrotó con una combinación espectacular al Gran Maestro danés Mads Andersen.

Pero, por lo general, los logros en este deporte pasan desapercibidos. ¿Por qué?

“Aquí falta visión”, afirma Damaris Abarca, presidenta de la Federación Nacional Deportiva de Ajedrez Federado de Chile (AJEFECH) y convencional constituyente por el distrito 15. “El ajedrez es un deporte que, en España por ejemplo, es muy bien visto a nivel de marketing, pero lamentablemente en nuestro país siempre llegamos un poquito tarde”.

Y, al parecer, tarde en todo. Desde hace años que la AJEFECH está en conversaciones con el Comité Olímpico de Chile (COCH) para ingresar el ajedrez a la lista de federaciones que componen el COCH, tal como ocurre en otros países y de la misma manera que la FIDE es parte del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Hemos tenido reuniones estos dos últimos años para acelerar eso, pero desde el COCH nos dijeron que, según estatutos, sólo forman parte del comité los deportes olímpicos tradicionales. He presionado mucho, pero aún esperamos su pronunciamiento respecto a la última reunión”, afirma Abarca.

Según el sitio ChessKid, especializado en la enseñanza de ajedrez en niñas y niños, este deporte entrega importantes herramientas de aprendizaje y proporciona “experiencias que les serán de utilidad a lo largo de toda su vida: estrategia, táctica, creatividad, perseverancia y cálculo de riesgos”.

En el mundo, hay más de 605 millones de adultos que juegan ajedrez regularmente y según cifras de la ONU, alrededor del 70% de la población ha jugado ajedrez en algún momento de sus vidas.

Actualmente, el ajedrez vive su mejor momento en número de participantes. Cada vez son más los competidores e interesados en este deporte que sólo en Chile ha triplicado su número de clubes en todo el país en dos años, acumulando hoy más de 90 clubes asociados, como lo afirma la presidenta de AJEFECH, Damaris Abarca.

Un boom que además se ha potenciado en internet desde el inicio de la pandemia y con la popularidad de la serie Gambito de Dama. En noviembre del año pasado la FIDE informó que 17 millones de partidas eran jugadas todos los días online, mientras que antes de la pandemia eran sólo 11 millones, de acuerdo a CNN. Además, alrededor de mil millones de celulares tienen instalada alguna clase de aplicación de ajedrez.

Un deporte sin apoyo

Desde pequeña, Damaris recuerda haber visto un tablero en su casa. Siempre existió el ajedrez en su familia. Sus papás eran asiduos jugadores. Creció viéndolos mover piezas de un lado a otro e, incluso, los vio participar en algunos campeonatos. “Siempre fue algo muy familiar eso de reunirnos a jugar. Ellos mismos nos enseñaban y yo aprendí un poco mirando”, asegura.

Su primer acercamiento a nivel competitivo fue a los 13 años. En la escuela la llevaron a un campeonato comunal. Se dieron cuenta que tenía talento, que tenía pasta de ajedrecista y, sin darse cuenta, al poco tiempo Damaris terminó jugando un sudamericano de ajedrez en Bolivia.

“Yo jugaba mucho y ahí se forjó este camino de ser deportista, de jugar ajedrez, pero como igual era muy matea y tuve promedios altos, aspiré a estudiar otras cosas en la universidad. Así fue como entré a estudiar Filosofía y después Derecho en la Universidad de Chile”, relata la tetracampeona nacional que en 2017 formó el primer club de ajedrez sólo compuesto por mujeres, AJEFEM.

Sin embargo, en 2011 una enfermedad autoinmune degenerativa la hizo cambiar de opinión: “Decidí dedicarme a lo que más me gustaba en la vida. En la Olimpiada Mundial en Turquía 2012,me gané una beca de la Federación Mundial de Ajedrez y me fui a entrenar a Cuba y a Italia. Es ahí donde decido que el ajedrez iba a ser mi profesión. Me sirvió el empujoncito de la FIDE que me permitió haber obtenido una beca y tener muchos más campeonatos en el cuerpo”.

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Partida Andersen - Salinas. YOUTUBE

La afición de Pablo Salinas por el ajedrez también comenzó en la niñez. Tenía 9 años, recuerda, cuando su papá le regaló su primera tablero. Un amigo le enseñó a jugar y de ahí no paró nunca más. “Fue amor a primera vista”, recuerda quien acaba de representar a Chile en la Copa Mundial FIDE 2021.

Pablo ostenta el título de Gran Maestro (GM) entregado por la Federación Internacional de Ajedrez en 2018, uniéndose al selecto grupo de seis ajedrecistas chilenos con dicho título de excelencia.

Para llegar adonde está, Pablo ha tenido que golpear miles de puertas para pedir financiamiento. “Lamentablemente ningún ajedrecista chileno en la actualidad vive de jugar torneos. Es muy difícil. Nos falta cultura ajedrecista y por eso es importante para mí dar a conocer más el juego y que la gente en Chile sepa que tenemos buenos exponentes”.

«Es súper complejo levantar eventos en donde hayan buenos sponsors y buenos auspiciadores. Recuerdo miles de reuniones en donde he estado golpeando puertas para conseguir auspicio y a la gente que puede financiarnos no le interesa.»

— Damaris Abarca, presidenta de la AJEFECH y convencional por el distrito 15.

Para difundir su deporte, al igual que otros grandes ajedrecistas a nivel mundial que han aprovechado el interés por el ajedrez en internet, Salinas creó durante la pandemia una cuenta en Twitch que hoy acumula más de 4.100 seguidores: “Me entretiene muchísimo, mucha gente de todo el mundo me sigue y comparte el ajedrez conmigo. Hemos armado una linda comunidad. Le mando un saludo a los Panditas que se han portado muy bien conmigo”.

Pero no todo es difusión, Damaris comparte el sentimiento de Pablo y también está convencida de que el ajedrez necesita más apoyo. “Sobre todo para hacer eventos, porque es súper complejo levantar eventos en donde hayan buenos sponsors y buenos auspiciadores. Recuerdo miles de reuniones en donde he estado golpeando puertas para conseguir auspicio y a la gente que puede financiarnos no le interesa”.

Según Pablo, desde el Estado también están al debe con el apoyo en recursos y a nivel de alto rendimiento. El Gran Maestro acusa que, a pesar de intentarlo muchas veces, le AJEFECH aún no es parte del Comité Olímpico Chileno. “No se ha logrado y eso afecta mucho a quienes somos profesionales en el ajedrez, porque no podemos optar a becas y beneficios que otros deportes sí tienen. Hay esfuerzo actualmente, pero los recursos que se manejan en el ajedrez no son suficientes”.

Y los deportistas de alto nivel no son los únicos que se encuentran a la deriva. “Se necesita más apoyo a las niñas y niños, sobre todo cuando son muy talentosos y consiguen medallas a nivel nacional, incluso a nivel sudamericano”, recalca Abarca. Para la presidenta de AJEFECH es clave que los más pequeños tengan algún respaldo o incentivo, para que así “se puedan seguir desarrollando”.

Justamente en esta misma línea, la UNESCO recomendó en 1995 que el ajedrez se incorporara a los planes de estudio en los niveles de primaria y secundaria por el valor de este deporte en el desarrollo y desenvolvimiento cognitivo de niñas, niños y jóvenes.

Hay que aprender a jugar ajedrez

A finales del 2018, el entrenador de ajedrez Pablo Calvo preparó a chicas y chicos para el campeonato nacional. Se hizo un ciclo concentrado de actividades presenciales y se jugó el último torneo en el país donde estos estudiantes tuvieron bastante figuración.

Así nació la Academia de Ajedrez Pedro Donoso Velasco, destinada fundamentalmente a un segmento de alumnos entre los 12 y 22 años y quienes tengan dificultades para costear entrenadores regulares.

Esta iniciativa, creada por el propio Calvo y dos amigos, nació con el propósito de homenajear al Maestro FIDE Pedro Donoso, quien falleció en 2001, y seguir su legado como entrenador de destacados ajedrecistas nacionales.

“Desde que él nos dejó, quisimos completar los vacíos que iban quedando y notamos que había muchas niñas y niños que tienen mucho talento y que quedaban sin entrenamiento, perdiéndose en el camino porque no podían pagar entrenadores y cosas por el estilo”, explica Calvo.

A la fecha, la Academia tiene alrededor de 10 a 12 alumnos regulares, muy ligados al alto rendimiento y que asisten todos los sábados, pero el grupo lo componen más de 40 personas, siendo el más pequeño de los integrantes un estudiante de 5 años.

Para Pablo, lo bonito que tiene el ajedrez es que es un deporte transversal y democrático. “Es una actividad para todas las edades. No se necesita nada más que saber jugar un poco y progresar. Además, que el ajedrez tiene costos muy bajos para los altos beneficios que entrega”.

«Le doy el carácter obligatorio a la enseñanza del ajedrez, porque le permite a la niña o niño desde muy pequeño tomar decisiones.»

— Francisco Javier Vidal, profesor y académico de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central (UCEN).

Según el entrenador, lo que hace falta en Chile es una política educativa respecto al ajedrez y ligada al ámbito de formación escolar. “El ajedrez es una disciplina que reporta demasiados conocimientos, destrezas y habilidades. Se debiera apostar a que en el aula cualquier docente tomara una capacitación y pudiera enseñar ajedrez, pues cuando niñas y niños aprenden a jugar, lo que estamos generando es otra esfera de aprendizaje”.

Así también lo detalla Francisco Javier Vidal, profesor y académico de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central (UCEN), quien considera que el ajedrez debería ser obligatorio en los colegios de nuestro país, ya que permite desarrollar “la toma de decisiones”.

“Cuando una niña o niño juega ajedrez ya empieza a tomar decisiones y ese animo de tomar decisiones está directamente relacionado con la resolución de problemas”. El profesor especifica que muchos de los errores que cometen alumnas y alumnos en el SIMCE o en la PDT (o antigua PSU) es porque no están seguros de la respuesta y dudan.

“Esta es una de las habilidades que más cuesta trabajar. Luego de resolver un problema, muchos estudiantes no se atreven a escribir la respuesta porque dudan y no están seguros de tomar la decisión correcta. Es por eso que le doy el carácter obligatorio a la enseñanza del ajedrez, porque le permite a la niña o niño desde muy pequeño tomar decisiones”, manifiesta.

Pablo Calvo suma a esto que, además de las destrezas y habilidades que proporciona el ajedrez, también acerca conceptos como el método y el entrenamiento a niñas, niños y adolescentes.

“Si yo emprendo un camino de entrenamiento voy a desarrollar otras habilidades como el cálculo, mayor concentración, planificación, beneficios en el ámbito de la lógica, razonamiento abstracto, razonamiento creativo, razonamiento táctico, estrategia, pero entendiéndolo como un sistema de entrenamiento. Como todo deporte”, enfatiza el entrenador.

El ajedrez también disminuye la inseguridad y el miedo a equivocarse, fomentando el atrevimiento. “Es un deporte muy estratégico y que permite en realidad tener esta seguridad de tomar una decisión sin miedo a equivocarse. Decir, por ejemplo: “Bueno, perdí, sigo adelante”. Y así también el nivel de frustración baja”, aclara Vidal.

Para el académico de la UCEN, el ajedrez debería instruirse durante los 12 años de escolaridad, poniendo énfasis en los ocho primeros años de enseñanza básica. “Cuando empiezan a aparecer los primeros procesos cognitivos que permiten desarrollar niveles de estrategia o de toma de decisiones es cuando hay que enseñarlo. Lo fundamental es que sea en los primeros años de formación. Apenas se pueda, enseñarlo, ya que hay ciertos trastornos de aprendizaje que se agudizan en la enseñanza media y muchos están ligado a esta toma de decisiones”.

Así, según el profesor, se podrían “prever muchos estilos de aprendizaje o dificultades durante la educación básica, para que las y los estudiantes lleguen a la enseñanza media con esa esa seguridad ya incorporada”.

La belleza del ajedrez

“El ajedrez es más que competir”, dice Beth Harmon, la protagonista de Gambito de Dama. “Pero juegas para ganar”, le rebate la periodista que la entrevista. “Sí”, dice Beth, “pero el ajedrez también puede ser bello”.

Tal como la protagonista de la serie de Netflix, los ajedrecistas Damaris Abarca, Pablo Salinas y Pablo Calvo cuentan por qué el ajedrez es para ellos hermoso.

“La belleza del ajedrez es que es un mundo de posibilidades”, relata la presidenta de AJEFECH. “Por un lado, hay una multiplicidad de variantes que van comenzando desde que tú haces el primer movimiento hasta cuando terminas la partida. Por ejemplo, todas esas veces que estuviste pensando 50 o 100 variantes que no ocurrieron porque te decidiste por una, o pensando en tu rival que tal vez no respondió a las 20 que tú pensaste, sino otra”.

“También las posibilidades infinitas que trae. Si quieres ser campeón o campeona, perfecto, pero si también quieres simplemente jugar para pasarlo bien en familia o con amigas, también está perfecto, como igualmente, si quieres que te ayude en temas cognitivos. Esa es la maravilla de ese tablero, que puede ser tu vida o lo que tú quieres que sea”, añade.

Por su parte el GM Pablo Salinas pone énfasis en el lenguaje. Para él “lo más bello del ajedrez es el idioma que se maneja y la comunicación que se genera desde el tablero. Da igual tu edad, tu educación, tu religión o tus creencias políticas. Da igual quién eres, cuando uno juega ajedrez sólo importa el ajedrez”.

También destaca lo inclusivo. “He conocido todo tipo de gente y he visto relaciones que normalmente no se darían, por ejemplo, en Chile con la desigualdad que existe. Se forman amistades entre personas de estratos muy distintos, cosa que en otro contexto sería imposible”.

Pablo Calvo detalla que la belleza del ajedrez radica en “su forma universal y lo democrático que es”. “Un deporte en que una persona de cualquier edad puede derrotar a un adulto, que no tiene género, que no distingue idiomas, que no tiene fronteras y que, apenas uno adquiere este código, es como entrar en un mundo que nos hace feliz”

“Lo bello en sí mismo es que convoca a un mundo humilde, inteligente, creativo y transversal. No requiere nada más que la mente. Cuando dos personas están enfrentadas ahí, el universo que ocurre no tiene límites, eso es lo bello”, finaliza Calvo.


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