“Trato de autoconvencerme que no estoy loca”: la pesadilla del covid prolongado

Después de meses de haber padecido covid-19 algunos pacientes persisten con síntomas como dolor de cabeza, cansancio extremo y hasta crisis de pánico. Entrevistamos a tres afectados con el covid prolongado, una patología cuyos detalles siguen siendo un misterio.

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Recuerda que luego de algunas semanas de pedalear al menos 60 kilómetros diarios ese día demoró tres horas en un trayecto “ridículo”, de no más de 30 minutos. “Andaba en cámara lenta, me tenía que bajar a cada rato. Tosí seco. Me sentí de pronto como si me hubiesen pateado y me dolía mucho la cabeza”, cuenta María Paz, de 35 años.

El 1 de mayo de 2020 confirmó su diagnóstico: covid–19. Esas dos semanas las sintió como las más duras de su vida, sin saber lo que vendría después.

Como su contagio fue al comienzo de la pandemia, no logró que el Ministerio de Salud le asignara una residencia sanitaria ni contó con el apoyo institucional necesario, por lo que sin la ayuda de sus amistades se habría quedado sola padeciendo una enfermedad  de la que a la fecha poco se sabía.

Pero el sufrimiento no terminó en esas dos semanas.

“Llevo tres meses y medio, 98 días de oleadas de síntomas que no acaban nunca. Hasta ayer pensé que todo había pasado, pero hoy ya me siento terrible otra vez”, contó en su blog personal el pasado 8 de agosto.

Sus síntomas fueron cansancio extremo, un dolor de cabeza muy parecido a estar apunada o con resaca, y un brutal peso en el pecho.

“Un día era la cabeza, un día el cuerpo, otro día la presión en el pecho o simplemente se modificaban de un momento a otro. En algún momento, en ciclos de dos días, me sentía mejor y al tercer día vuelta todos los síntomas otra vez”, recuerda.

Los síntomas de María Paz reúnen todas peculiaridades del covid prolongado. “Es un cuadro sindromático, con varios síntomas, que se caracteriza fundamentalmente en que el paciente refiere que sigue con muchas molestias varios meses después de haber contraído covid–19”, explica Mercedes López, investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile y quien actualmente estudia a pacientes con esta patología en nuestro país.

“Ha sido una batalla terrible”, agrega María Paz. “Sobre todo contra mi cabeza, de autoconvencerme que no me estoy volviendo loca, que el virus funciona así y que nadie sabe dónde iremos a parar”.

Síntomas sin diagnóstico

En octubre de 2020, investigadores del Reino Unido levantaron las alertas luego de informar que varios pacientes que habían padecido covid–19 presentaban una serie de síntomas después de cinco y hasta siete meses de haber sido dados de alta.

Así, se comenzaba a hablar del covid prolongado en el mundo, un cuadro que hasta el momento sigue en observación y que genera muchas preguntas a la comunidad científica.

“Es un cuadro bien diverso que se caracteriza, fundamentalmente, porque los exámenes clínicos, como radiografías o exámenes de sangre, salen todos normales, pero el paciente presenta sintomatología igual”, explica López.

“En general lo que nos refieren con mayor frecuencia los pacientes es que padecen de fatiga y cansancio extremo, de fuertes artralgias (dolores articulares) y esta cosa que hablan de la niebla mental”, detalla.

Además, un estudio en Estados Unidos descubrió una serie de efectos neurológicos asociados que duraron más de seis semanas, como anosmia (pérdida del olfato), visión borrosa, dificultad para pensar, dolor de cabeza y hormigueo.

María Paz, por su parte, ha asistido a más de quince consultas médicas a la fecha sin un diagnóstico claro.

Ella continúa presentando molestias, pero en los resultados de sus exámenes muestran que es una persona sana. “Es como si uno estuviera loca. Los cansancios y la falta de capacidad respiratoria los siento, los veo, los vivo”, detalla.

Al igual que ella, Miguel Ángel, también ha presentado síntomas varios meses después de haberse contagiado de covid–19, sin un pronóstico claro del porqué.

En julio de 2020, este hombre de 41 años y casi toda su familia contrajeron la enfermedad. Es el único que ha presentado secuelas, a pesar de que su contagio no fue de gravedad.

Recuerda que una vez dado de alta los síntomas no desaparecieron. Llegó al punto de caer en la desesperación y renunció a su trabajo en un minimarket ubicado en Cerro Navia. Volvió a la semana gracias al apoyo de su empleador, quien lo fue a buscar a su casa.

“Me sentía muy agotado, quería mandar todo a la punta del cerro”, asevera. Y cómo no, si lleva ocho meses en que, diariamente, sufre dolores de cabeza y molestias en el cuerpo, además de crisis de pánico que pueden detonarse hasta cuatro veces en menos de 24 horas, sin importar si es de día o de noche, pudiendo durar largas horas.

MAX PIXEL

“Trato de moverme, de buscar mercadería, atender al público o cualquier cosa que me distraiga la mente. Lo mismo en la casa, trato de conversar con mi señora o enfocarme en algo para que pase luego”, relata Miguel Ángel.

Para la investigadora de la Universidad de Chile, quien está realizando estudios preliminares en el tema, estos síntomas podrían ser producto de que el paciente aún está con un sistema inmune activado.

“Cuando estás enfermo y te sientes cansado, parte de ese cansancio no es solamente por el bicharraco que te agarraste, sino por la respuesta inmune que se está generando contra él. Entonces, este virus pareciera que en algunas personas su sistema inmune no baja, queda activado y tarda en retornar a la normalidad”, expone.

¿También en pacientes más graves?

Estrella es otro caso de covid prolongado. Con 38 años, la enfermedad le provocó una pequeña fibrosis pulmonar, pero otros síntomas, que han durado meses, son mucho más evidentes. A la fecha, se le ha caído la mitad del pelo y no logra concentrarse en el día a día.

La pesadilla comenzó a fines de octubre. Ella cree que fue a causa de un descuido, que pudo afectar a muchos. Recuerda que era un día caluroso. Se digirió a un cajero automático y la fila era larga. Cuando llegó su turno, olvidó los protocolos. Tecleó y luego se limpió el sudor de la frente. “Fue error mío porque no me di cuenta de que fue ahí donde me contagié”, reconoce.

Mereces López afirma que también se ha encontrado secuelas de covid prolongado en pacientes graves. “Además de los síntomas que presentan por la misma gravedad, como la dependencia de oxígeno, diabetes o trombos, también hemos visto preliminarmente a pacientes que manifiestan síntomas de covid prolongado”.

Para Estrella nada volvió a ser como antes. De correr 21 kilómetros, esta fanática del running ya no supera los cuatro y asegura que caminar ya la deja exhausta.

“Perdí la mitad de mi cabello como parte de los síntomas prolongados. También me generó problemas de concentración. Olvido fácilmente cosas que son sencillas como nombres de objetos o cosas. Me dijeron que con el tiempo a lo mejor pueda mejorar, pero al ser una enfermedad nueva no saben cuánto podría demorar”, comenta.

Formando un colectivo de pacientes

Los casos del covid prolongado, que tienden a ser la minoría, se pueden encontrar en todo el mundo. En España, al sentirse desamparados y no reconocidos, algunas personas decidieron unirse en varias asociaciones para visibilizar el problema. Solicitan que se realice un recuento de los afectados –estiman que se trataría de entre el 5% y el 10% de los contagiados– y exigen protocolos específicos de acción.

De hecho, lanzaron una petición en change.org para solicitar la puesta en marcha de un plan para pacientes en estas circunstancias y, hasta la fecha, han conseguido más de 71 mil firmas faltando menos de 4 mil para llegar al objetivo. “Sufrimos soledad y desatención. Ante esto, estamos formando colectivos para reclamar a las autoridades sanitarias un protocolo específico de seguimiento y tratamiento de la covid-19 prolongado”, denuncian.

Y las acciones no paran. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la alianza de colectivos autonómicos LONG COVID ACTS están realizando un estudio para saber cuál es el estado de salud de quienes padecen covid prolongado tras la administración de las vacunas frente al virus SARS-CoV-2 –que provoca la enfermedad del covid-19–. El objetivo es estudiar los efectos de la vacunación en dicha población.

En el cuestionario se pueden precisar los síntomas que los enfermos tenían luego del contagio, los síntomas actuales y la intensidad de éstos, así como los cambios que evidenciaron tras la inoculación.

«Me dijeron que con el tiempo a lo mejor pueda mejorar, pero al ser una enfermedad nueva no saben cuánto podría demora»

Estrella, de 38 años, quien padece covid prolongado.

En una reciente publicación de preprint, firmada por investigadores de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, se muestra que la vacunación con ARN mensajero o con vectores de adenovirus no se ha asociado con un empeoramiento de los síntomas de covid prolongado, de la calidad de vida o de la salud mental. Sus autores recomiendan que los que padecen de esta patología reciban las vacunas correspondientes.

Mujeres serían más propensas

A pesar de que aún no sabemos todo sobre el covid prolongado, hay patrones comunes que se han encontrado en los pacientes, pudiendo determinarse tres principales síntomas que desarrollan las personas a meses de haberse contagiado.

En el Reino Unido, científicos del Grupo Asesor Científico para Emergencias (SAGE, por sus iniciales en inglés), determinaron que las mujeres son más propensas que los hombres a tener covid prolongado.

Según el estudio de los investigadores británicos, las mujeres tenían seis veces más probabilidades de experimentar una mayor dificultad para respirar y el doble de sentirse más fatigadas hasta 11 meses después de salir del hospital.

En Chile, aún no se puede determinar qué rango etario ni qué sexo está más propenso a padecer covid prolongado.

“Es muy difícil determinarlo en este momento, porque los pacientes que estamos recibiendo ahora en Chile son muy distintos a los que estábamos recibiendo en la primera ola. Por ejemplo, hoy son mucho más jóvenes”, especifica López.

A un año desde que la atacó el virus, María Paz padece diabetes tipo 2, laringe desgastada y una pérdida de su capacidad respiratoria de un 40%. Por su parte, Miguel Ángel confirmó que un cuadro de hipertensión grado 1 se le desencadenó producto del virus.

Sin embargo, cada uno de ellos ha tratado de salir adelante frente a esta misteriosa dolencia.

“Gracias a un amigo que también padeció covid–19 y quien superó una neumonía, logré mantener la moral en alto y estrechar un apoyo”, asegura Estrella. “Lo importante fue encontrar lo que pocos logran: a alguien que vive lo mismo que tú y que pocos reconocen”.

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