“Los que nos agredieron no han respondido”: el abandono del Estado a las víctimas de trauma ocular

A Gloria le prometieron una prótesis sin costo ni retorno, y a Natalia que le reembolsarían la suya, pero nada de eso ocurrió. Víctimas de trauma ocular denuncian abandono e irregularidades. 40% no ha recibido algún tipo de atención.

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“Siento un ruido, como que algo penetró en mi cara y me tocó con la mano enguantada. En ese lapso de segundos pensé ‘me volaron los dientes’, pero me toco un poco más arriba y solo caía sangre”. 

El 20 de octubre de 2019, Gloria Moraga (60) lo recuerda perfectamente, no tan sólo por el trauma que vivió sino que también porque su vida tuvo un brusco giro de 180 grados. 

Esta mujer de 60 años participaba en la segunda marcha convocada en Chillán en pleno estallido social. Recuerda que más de cinco mil personas alzaron su voz y caminaron unidas pasadas las 16:30 horas de ese día domingo que resultó ser más fresco que caluroso.

Unas horas más tarde, Gloria decide que es momento de volver a su casa. Había mucha represión policial y por ende, mucha bomba lacrimógena por los aires, asegura. Así pues, tomó su bicicleta, se preparó para partir hasta que, frente a la Intendencia Regional, vio que Carabineros arrastraba a un joven desde la Plaza de Armas por avenida Libertad. 

“Caminé rápido hacia el grupo del GOPE, quería ayudarlo”, cuenta. Pero con la agitación del momento, choca directamente con un integrante del grupo, cayendo al suelo, y recibe un proyectil en su ojo derecho. Lo último que vio antes de desmayarse fueron sus lentes rotos en su mano. 

Luego de minutos, despierta. “Cobro la conciencia y veo que me llevan en andas Carabineros y civiles a la entrada de la Intendencia. Los chicos decían ‘la agredieron los pacos, váyanse de aquí. No la toquen, la hirieron ustedes’. La pelea sigue, llegó la ambulancia. Entre sangre y agua me sentía toda mojada”, cuenta. 

Gloria escuchó claramente cuando el médico le confirmó a su hijo en el hospital que quedaría internada porque era pérdida total. La operaron solo para detener el sangrado, porque no pudieron salvar su ojo. Estuvo en total 11 días hospitalizada. 

Según la organización Los Ojos de Chile, a la fecha se registran 472 víctimas de trauma ocular en Chile. En marzo de 2020, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) actualizó su catastro identificando 460 personas, pero con la llegada de la pandemia el conteo se paralizó. 

Lo cierto es que no hay cifras oficiales. Lo que sí fue publicado en la revista especializada Eye, fue el reporte realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Chile que analizó las fichas clínicas de pacientes atendidos en la Unidad de Trauma Ocular (UTO) del Hospital del Salvador, concluyendo que entre el 18 de octubre y el 20 de noviembre del año pasado, de los 259 pacientes recibidos, en el 70,5% los proyectiles de impacto cinético fueron la principal causa. El resto se asocia al gas lacrimógeno o pimienta, trauma contundente con bastón, puños u otras herramientas, armas de fuego y caída.

Para Gloria ahí empezó otra historia que aún no logra resolver. Como víctima, el Programa Integral de Reparación Ocular (PIRO) del Ministerio de Salud le entregó el beneficio y le pusieron una prótesis de cristal. Pero seis meses más tarde, el pasado 28 de abril, recibió un llamado telefónico por parte de la secretaria del especialista que la atendió, para que hiciera inmediato retorno de este reemplazo estético. 

“Me dijeron que fuera a Concepción a dejarla al Sanatorio Alemán. No podía, así que les dije que lo haría por Chilexpress. A lo cual me dijeron que yo tenía que pagar eso, que tenía que buscar la forma de hacerla llegar por el no pago del Gobierno”, relata. 

En pocas palabras, se le estaba notificando que el Estado no había pagado los servicios prestados para el PIRO, por lo que debía devolver el ojo que se le había proporcionado lo antes posible. “Los que nos agredieron no han respondido”.

Luchando por sus derechos como víctimas

Durante el pasado mes de noviembre, Gloria recibió una llamada esperanzadora. Era de Los Ojos de Chile para notificarle que había resultado elegida para ser futura usuaria de una prótesis de cristal, pero no cualquiera, sino del laboratorio alemán Pro-Ocular Roland Lautner, e incluso sería atendida por el mismo especialista en un viaje a Chile.

Para eso debía presentarse al día siguiente a las 11:00 en punto en el Sanatorio Alemán de Concepción. “No se preocupe por los pasajes y los gastos porque nosotros se lo vamos a devolver. No se preocupe que el doctor Paris paga”, le habría dicho en una llamada posterior Nelly Alvarado, directora del programa PIRO.

Gloria aceptó dichosa: “(Esa prótesis) es un sueño de todo quien pierde su globo ocular, porque dicen ser los mejores del mundo por su calidad, la humedad que retienen, incluso una vez le pregunté al oftalmólogo que me operó, y me aseguró que era muy caro”. Era, sin duda, una gran oportunidad.

Trauma ocular ojo x

Ahí empezó su nueva vida. Aprendió a cocinar nuevamente, a andar en bicicleta e ir sola por las calles. Pero, jamás se imaginó que le exigirían devolver la prótesis que tanta ilusión le había dado, debido a la irresponsabilidad del Ministerio de Salud (Minsal) al no haber cancelado la prestación.

Cuenta que enseguida habló con la Coordinadora de Víctimas y Familiares de Trauma Ocular, quienes hicieron público lo sucedido recomendando no devolver la prótesis. Lo que a la fecha ha sido así. Y no solo ha sido eso, Gloria acusa que no se le han cancelado los gastos a los que ha tenido que incurrir ni se le ha entregado la atención médica necesaria.

“Yo ya estoy de alta con el oftalmólogo, nadie puede estar de alta, porque el ojo va cambiando con la prótesis y ya cumplí un año. Tenía que viajar en mayo, no me han llamado, estamos sin psicóloga, antes tenía cada 15 días. Hay muchas deficiencias. Mis compañeros alegan mala atención, han despedido personas. Si nos agredieron, ellos nos deben dar todas las facilidades y los medios. Nadie me paga los pasajes y alojamiento. Habían quedado con devolvernos hasta la plata del metro, y eso jamás ha sucedido”, acusa.

«Ellos dijeron que empezaríamos a trabajar en conjunto, respondimos que ya no les creemos y que no seguiremos trabajando con ellos. Ellos ya tienen todas nuestras exigencias, ahora les toca actuar

— Natalia Aravena, víctima de trauma ocular.

Natalia Aravena también es una víctima de trauma ocular y denuncia falencias similares. La enfermera de 26 años recibió una bomba lacrimógena tras permanecer sólo cinco minutos en la marcha protagonizada frente a La Moneda el 28 de octubre de 2019 a eso de las 17:00 horas. 

Un mes más tarde, decidió probar una prótesis de cristal local. “Días después, el ministerio ofreció costear los procedimientos de quienes pudieran ir a ver a este mismo protesista. Les comenté que también me había hecho una, así que dijeron que quedaría cubierta. Me pidieron enviar mis datos de cuenta, boletas, pero hasta el día de hoy no ha habido respuesta, y sigo pagando esa deuda”, relata.

La enfermera asegura que le prometieron la devolución de 540 mil pesos correspondientes a únicamente la prótesis: “El resto no lo devuelven”. 

“Siento que crearon el Programa Integral de Reparación Ocular como un parche. Tiene muy pocas prestaciones y profesionales, y nuestras necesidades superan con creces lo que el programa puede entregar. Hemos tenido cerca de 20 reuniones con el Minsal y otros organismos del Estado, y no ha cambiado nada. Nos ignoran”, agrega. 

Natalia asegura que junto a la Coordinadora de Víctimas de Trauma Ocular han presentado una y otra vez sus exigencias. “Ellos dijeron que empezaríamos a trabajar en conjunto, respondimos que ya no les creemos y que no seguiremos trabajando con ellos. Ellos ya tienen todas nuestras exigencias, ahora les toca actuar. Nos prometieron otra reunión, la cual cancelaron y prometieron reagendar”.

Asegura que, hasta el cierre de esta crónica, eso no ha ocurrido. 

Las alarmantes cifras que presionaron al Gobierno a crear el PIRO

“No hay ningún número en la historia de nuestra especialidad que avale los números (de trauma ocular) que tenemos en este momento”, manifestó el doctor y presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología (SOCHIOF), Dennis Cortés, en la comisión de Derechos Humanos del Senado, el 4 de noviembre de 2019.

En su exposición reveló que en los últimos 27 años, a nivel internacional, más de 1.900 personas han sido dañadas con balines en manifestaciones –incluyendo Israel, Palestina, Jerusalén, Gaza y otros– de las cuales 300 de ellas tenían lesiones oculares, agregando que “nosotros tenemos la mitad de ese número en dos semanas”.

Al día siguiente, el Colegio Médico (Colmed) presentó ante la prensa números más concretos, revelando el récord que posee Chile en lesiones oculares, todas originadas durante las protestas del estallido social.

“Lamentablemente, en dos semanas, hemos tenido un mayor número de casos (180) que en cualquier situación de agitación social que se ha presentado en el mundo”, expresaba en una entrevista el vicepresidente de la institución, Patricio Meza. “La única estadística mundial que se acerca un poco a lo que hemos visto en Chile es de Israel, donde hubo 154 pacientes con ojos lesionados, pero en seis años”, agregó.

Con la publicación de estas cifras, una semana después el exministro de Salud, Jaime Mañalich, junto al exsubsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, anunciaban la creación de un programa que garantizaba la atención médica, estética y funcional, además de apoyo psicológico, para quienes hayan sufrido daños en la visión como consecuencia de la violencia ejercida por agentes del Estado.

El Programa Integral de Reparación Ocular (PIRO) se presentó como una respuesta estatal a las víctimas de trauma ocular mediante la atención gratuita de un equipo multidisciplinario integrado por oftalmólogos, cirujanos, psicólogos, cirujanos plásticos y terapeutas ocupacionales en la UTO del Hospital del Salvador en Santiago.

«Hasta ahora no hemos tenido todavía algo oficial, algo serio, que nos puedan decir, mira esto es lo que se ha gastado.»

— Marta Valdés, presidenta de la Coordinadora de Víctimas y Familiares de Trauma Ocular.

Sin embargo, a un año de su anuncio, en noviembre de 2020, ya presentaba irregularidades: con pacientes víctimas de trauma ocular que acusaban haber recibido malos tratos y cuestionamientos por parte del personal hospitalario, por la cancelación de terapias psicológicas y también por las largas esperas debido a la escasez de profesionales.

A la fecha continúan los problemas en la correcta ejecución del programa. Las denuncias por parte de los usuarios continúan y hoy suma nuevos hechos que lo ponen una vez más en el centro de los cuestionamientos: la devolución de la prótesis de cristal que le habían proporcionado a Gloria, los no reembolsos y las irregularidades en la poca transparencia financiera del programa.

Ya no hay paciencia: ¿qué pasa con el financiamiento?

Además de los problemas que varias víctimas han manifestado con sus prótesis, sumado a la nula ayuda social y psicológica, se suma la poca transparencia en su financiamiento. La Coordinadora de Víctimas y Familiares de Trauma Ocular, se encontró con la sorpresa que existía un presupuesto para el PIRO de 2 mil 203 millones de pesos para su realización durante este año. Sin embargo, solo se ha destinado el 7% de ese dinero. ¿Qué pasa con el resto?

Marta Valdés, presidenta de la Coordinadora, relata que como víctimas y familiares se encuentran molestos y acusa que los gastos del programa deberían ser públicos y estar al conocimiento de todos, sobre todo, para los beneficiarios, pues hasta la fecha “es súper difícil saber si el dinero del PIRO ha sido bien utilizado”.

Por esta misma situación, Marta fue invitada a la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados para exponer el caso del aparente desorden financiero que hay en el programa: “Los diputados y el presidente de la comisión, Daniel Núñez, pidieron hacer un oficio al programa para pedir específicamente cuántos son los recursos, en qué se gastan y en qué se ha gastado ese dinero”.

Según Valdés, en la última cita que tuvieron con el Minsal fueron informados, de manera oral, que el resto del dinero presupuestado se había destinado a la compra de maquinarias para oftalmología, “pero la verdad es que nosotros no hemos visto nada de eso. No tenemos idea ni mucho menos la certeza de que lo que nos están diciendo sea verdad, porque hasta ahora no hemos tenido todavía algo oficial, algo serio, que nos puedan decir, mira esto es lo que se ha gastado”.

Desde la Coordinadora también reclaman otras irregularidades que han ocurrido en el programa y que desean que se solucionen o mejoren lo antes posible. “Es un programa precario que cuenta con ocho profesionales, que creemos que es insuficiente para la cantidad de personas que tienen que atender. Ni siquiera tenemos psiquiatra”, detalla.

Adicionalmente, desean que también se les entregue mayor información. Marta denuncia que ha solicitado en varias ocasiones que exista algún díptico informativo con el detalle del programa y los beneficios que posee para las víctimas de trauma ocular, pero nada.

Una de las mayores preocupaciones de las víctimas y de la Coordinadora es la continuidad del programa que en ninguna parte se encuentra especificada.

“Cómo va a seguir este programa es una incertidumbre tremenda, porque en ninguna parte dice que tenga fecha de término. Por supuesto que nosotros no queremos que tenga fecha de término, pero eso no está claro. ¿El programa va a durar hasta este gobierno o continuará independiente del que venga? No lo sabemos y nosotros queremos que este programa sea de por vida para nuestras compañeras y compañeros”, enfatiza.

Según Marta, un representante del ministro de Salud en la comisión de Hacienda les hizo algunos compromisos respecto al PIRO, los que esperan tratar en una próxima reunión con la doctora Nelly Alvarado, que podría ocurrir durante la próxima semana.

“Ahí vamos a poder ver si efectivamente se van a concretar estos compromisos que hicieron ese día delante de la comisión. Nosotros vamos a exigir que se haga cumplimiento para poder resolver esta situación”, afirma.

“Nosotros tenemos compañeros con una situación económica bien precaria en la cual no pueden sustentar, ellos ni sus familias, estos gastos. Esta situación, de verdad, es muy compleja. Muy difícil y muy dolorosa”, finaliza la presidenta de la Coordinadora.

“Tengo que salir adelante”

“Mi vida ha cambiado mucho desde ese día”, confiesa Gloria. “Los primeros meses no podía salir sola. Tenía que salir acompañada para todo, para ir a Santiago, para movilizarme a las consultas psicológicas y médicas. Tenía que ir dos veces a la semana y me ayudó a mantener la calma y asumirme”.

Para las víctimas de trauma ocular no ha sido fácil continuar con su vida de la misma manera que antes.

Marta Valdés explica que el PIRO trabaja en dos etapas, una que según el mismo programa ya habrían cumplido, sobre sanar el o los ojos dañados, y otra, que consiste en ayudarlos a insertarse en la sociedad y que puedan tener una vida normal.

“Eso es bastante burdo, porque la verdad es que el proceso no va así. No va como ellos lo ven o como lo tienen planificado. Las personas ya volvieron a sus vidas y tuvieron que reinsertarse solas. Ellos tienen una visión súper especial y extraña sobre el tema, que no es la que nosotros estamos viviendo con las víctimas de trauma ocular, ni cómo va avanzando el tema”, relata Marta.

Y este no es el único hecho que no se ajusta a lo que están viviendo las víctimas de trauma ocular. Según la presidenta de la Coordinadora, cerca de 360 personas han participado del Programa Integral de Recuperación Ocular. Sólo el 60% aproximadamente de sus miembros ha recibido algún tipo de atención, el 40% restante nada.

Sin embargo, desde la Dirección del Hospital del Salvador informaron que “a la fecha de un total de 55 pacientes que lo requerían, cinco rechazaron prótesis, 43 están con prótesis instalada y siete en proceso de entrega”.

Por otro lado, la misma Dirección asegura que “la Sra. Natalia Aravena recibió prótesis confeccionada por el programa sin costo”, a pesar de que Natalia aún no recibe la devolución de los millones que tuvo que gastar por la prótesis.

“Afortunadamente, he sido de las que ha gastado ‘poco’ porque mi plan de Isapre me cubrió bastante, pero en total he gastado cerca de dos millones de pesos en tratamientos relacionados al trauma ocular. Otros compañeros tienen deudas de más de 10 millones. Además de eso, me ha costado mi salud mental, cursando estrés postraumático durante el año pasado, debiendo dejar de trabajar”, relata Aravena.

“Tuve que reaprender el hacer actividades cotidianas, como cocinar, caminar sola, hacer procedimientos de enfermería, calcular distancias, manejar, etc. Me costó mi autoimagen. Ya no soy la misma y he tenido que aprender a vivir con esta nueva apariencia, a llevar una prótesis y todos los inconvenientes que eso trae”, agrega.

Para Gloria también ha sido duro este periodo post pérdida de globo ocular: “Ya no trabajo como antes. He intentado buscar pega, pero no tengo carnet de discapacidad. Ahora, hace poco me hicieron la evaluación de discapacidad y le dieron un 13%. O sea, prácticamente no tengo nada. Perdí mi ojo derecho, me pensioné, saco 140 mil pesos, se rompió la relación con mi pareja, cocino en mi casa y vendo comida”.

A pesar de las dificultades, Gloria asegura que no dejará de manifestarse ni de protestar por lo que considera justo. “Sigo participando en la calle, en las marchas, donde necesite alzar mi voz. Volví a andar en bicicleta. Tengo que salir adelante. Estoy tratando de sobrevivir dentro de todo, pero las calles no las voy a dejar nunca. Siempre voy a estar presente”, relata.

Hace unas semanas, la Cámara de Diputados, aprobó con 71 votos a favor, 33 en contra y 22 abstenciones, sugerirle al Presidente de la República, Sebastián Piñera, fortalecer el PIRO y descentralizarlo para que las víctimas no deban viajar siempre a la UTO del Hospital del Salvador.

A la fecha, aún no están identificados ni se ha establecido alguna responsabilidad a quienes han causado pérdida de globo ocular en más de 500 personas. “Verdad, justicia y reparación”, dice Marta que son los objetivos fundamentales de la Coordinadora de Víctimas y Familiares de Trauma Ocular. “No nos quedaremos en la casa y seguiremos en la lucha hasta que exista verdad, justicia y reparación”, recalca.

Intentamos comunicarnos con la jefa del Departamento de Derechos Humanos y Género del Minsal, la doctora Nelly Alvarado, pero desde el ministerio nos informaron que no estaba dando entrevistas. Al cierre de esta publicación, la única respuesta oficial del Minsal sobre el caso de Gloria fue un comunicado donde señalan que ella “no debe incurrir en ningún pago ni devolución”. Recién a mediados de esta semana, se lo confirmaron telefónicamente.

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