Un conflicto histórico: la CAM, las forestales y el ataque al equipo de TVN explicado

Por lo menos 17 impactos de proyectil recibió la camioneta en que viajaban Iván Núñez y el camarógrafo Esteban Sánchez el 27 de marzo pasado. Esta es la historia del conflicto en la zona entre organizaciones mapuches y forestales.


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“Fuimos víctimas de un ataque terrorista. Esto no es delincuencia común. No hubo intento de robo, ni nada parecido. Nos dispararon a matar”. Esas fueron las palabras que el periodista Iván Núñez de Televisión Nacional de Chile (TVN) escribió en su cuenta de Instagram dos días después del ataque que sufrió junto al camarógrafo Esteban Sánchez a la altura del cruce de San Ramón, en la comuna de Tirúa.

El ataque se perpetró minutos después de que el equipo de prensa se reuniera con el dirigente mapuche y líder de la CAM, Héctor Llaitul, a quien iban a entrevistar al día siguiente sobre las posibles conversaciones que la CAM podría tener con el Gobierno, bajo la intermediación y observación de organismos internacionales.

“Lamento y lamentaré de por vida que él haya recibido la peor parte”, agregó Núñez al hablar de su compañero, quien presentó pérdida del globo ocular y lesiones en su clavícula.

Llaitul apuntó a sus adversarios en la lucha territorial como los principales responsables de este acto. “Las forestales están absolutamente decididas a defender lo suyo a sangre y fuego”, expresó en una entrevista a Radio Universidad de Chile, agregando que “detrás de esto está la mano negra y siniestra de las forestales”.

Esta es la historia del conflicto en la zona y su relación con el ataque al equipo de TVN.

Los inicios de la CAM

La Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco (CAM) es una organización mapuche que nace a fines de la década del 90 con el propósito de recuperar tierras de la provincia de Arauco y Malleco, principalmente en las comunas de Tirúa, Contulmo y Cañete, a través del sabotaje

Fue en diciembre de 1997 cuando por primera vez se comienza a escuchar sobre la CAM. Tres camiones de la Forestal Arauco fueron quemados en Lumaco, interceptados por comuneros que luego serían conocidos como integrantes de la Coordinadora.

Según Llaitul en una entrevista a The Clinic en 2012, la idea de esos sabotajes era “que las comunidades despertaran pero lo hicieran sobre una realidad concreta, más allá de reinvindicar tierras y aguas. Que se despertaran para hacer defensa territorial”.

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Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). CHILEVISIÓN

Entre 1997 y 2002, la Coordinadora experimentó un acelerado ascenso, aumentando también la quema de bosques forestales de las empresas Arauco y Mininco, sus principales rivales. Ya en 1998, la CAM era integrada por entre 30 y 50 comunidades mapuches de las otroras regiones VIII, IX y X.

Para ellos, las empresas forestales son quienes se han apoderado de sus territorios mapuches, además, de ser el principal obstáculo para lograr los dos elementos centrales de la Coordinadora: la resistencia y la reconstrucción del pueblo nación mapuche.

Este ascenso les implicó una “persecución abierta a dirigentes, miembros y simpatizantes de la organización”, narra Fernando Pairican, historiador y académico de la Universidad de Santiago (Usach), en su artículo La Nueva Guerra de Arauco: La Coordinadora Arauco Malleco en el Chile de la Concertación de Partidos por la Democracia (1997-2009).

A finales del 2002, la Coordinadora se replegó abruptamente. El asesinato de Alex Lemun, de 17 años, a manos de Carabineros durante un desalojo inició una historia de encarcelamientos, una serie de detenciones que definieron los siguientes años de la CAM.

En septiembre de 2006 fue detenido el vocero de la organización, José Llanquileo; seis meses después fue apresado José Huenchunao; y en febrero de 2007 el líder de la CAM, Héctor Llaitul, fue encarcelado.

«Detrás de esto está la mano negra y siniestra de las forestales.»

— Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM).

En junio de 2008, Llaitul fue absuelto, luego de estar casi un año y medio detenido. Los cargos que se le imputaban eran incendio, porte ilegal de armas y receptación.

Este fue el comienzo de una seguidilla de acusaciones en su contra, de intentos por detenerlo, y de juicios y prisiones preventivas por investigaciones penales.

La última de ellas fue la Operación Huracán. El operativo policial de Carabineros que en septiembre de 2017 detuvo a ocho comuneros mapuches supuestamente involucrados en una asociación ilícita terrorista, entre ellos, Héctor Llaitul.

Sin embargo, en enero de 2018 el Ministerio Público informó que las pruebas que inculpaban a los detenidos habían sido manipuladas.

El antes y después del ataque

En la querella interpuesta ante el Juzgado de Garantía de Cañete por Iván Núñez se relata que a las 18.00 horas del 27 de marzo llegaron con Esteban Sánchez al puente Lleu Lleu, como habían acordado con Llaitul.

Ahí, Llaitul les indicó que siguieran manejando para encontrarse en el cruce San Ramón, donde finalmente se encontraron con el líder de la CAM. Tras el encuentro le ofrecieron llevarlo a su casa con el propósito de conversar unos minutos más. De esa forma, Llaitul y su pareja subieron a la camioneta de Núñez y se dirigieron hacia el lugar donde vive el comunero.

“Pasamos por un lugar en que al parecer estaba celebrando un cumpleaños y Llaitul bajó el vidrio para saludar”, especifica la querella. “Continuamos el camino y llegamos al lugar en que éste y su pareja se bajaron de la camioneta. Así, dimos la vuelta y emprendimos la marcha hacia Cañete”.

Iván Núñez
Iván Núñez, periodista de Televisión Nacional de Chile (TVN). WARKO

De regreso y cuando pasaron de vuelta por el lugar donde había un grupo que parecía celebrar un cumpleaños, los detuvieron, aclarándoles que estaban molestos porque el equipo de prensa había ingresado a su territorio sin autorización.

“Estaban muy enojados e incluso señalaban que cruzarían un vehículo en el camino para impedirnos el paso. Para intentar calmar los ánimos les ofrecimos que nos dieran sus argumentos en una entrevista que se realizaría al día siguiente. En ese lugar hablamos personalmente con la dirigenta Gladys Huenumán y telefónicamente con el dirigente Santos Reinao”, afirma.

De esa manera el periodista y el camarógrafo lograron llegar a un acuerdo y seguir su camino, no sin antes coordinar una entrevista con ellos.

Cinco minutos después de doblar en dirección a San Ramón recibieron los primeros disparos. Los ataques comenzaron por el lado de Núñez, quien iba manejando la camioneta del canal y a quien le dispararon en el brazo. Sánchez, por su parte, recibió los impactos más graves.

“Uno de los disparos del lado del copiloto dio en el rostro de Juan Esteban, quien comenzó a sangrar profusamente. […] Los disparos duraron aproximadamente unos cinco minutos y nosotros seguíamos avanzando. […] Nunca nos detuvimos y siempre estuvimos bajo fuego. Esteban permanentemente me gritaba ‘sácame de acá’”, relata.

Según pericias de la Policía de Investigaciones (PDI), en la camioneta de TVN se encontraron 15 puntos de interés al interior del vehículo en las distintas zonas donde recibió impactos de perdigones. Los principales impactos fueron realizados desde la parte frontal, otros a menos de un metro de la puerta derecha del vehículo, donde iba sentado el camarógrafo, y también desde la parte posterior con armamento de guerra.

Al llegar al cruce San Ramón, con el vehículo inutilizable, llamó a Carabineros y una pareja, tras sus súplicas, aceptó llevarlos en el asiento trasero de su automóvil hasta el Hospital de Cañete.

«Fuimos víctimas de un ataque terrorista. Esto no es delincuencia común. No hubo intento de robo, ni nada parecido. Nos dispararon a matar.»

— Iván Núñez, periodista de Televisión Nacional de Chile (TVN).

Al llegar al hospital, el camarógrafo fue estabilizado y trasladado, junto al periodista, al Hospital de Curanilahue. Posteriormente, Sánchez fue derivado a Concepción, donde fue intervenido.

Las nuevas agrupaciones mapuches

Desde el 2016, nuevas células mapuches comenzaron a aparecer en la zona donde antes dominaba completamente la CAM con metas similares.

Una de ellas es Weichan Auka Mapu (WAM). Una organización que no tiene un líder ni rostro definido y que aparece por primera vez en 2016, luego de emitir un comunicado donde se adjudicaban más de 35 acciones de sabotaje, ocurridas entre 2013 y 2016.

“Somos una expresión de alianza orgánica con principios e ideales apegados al pensamiento y práctica que ejercieron nuestros antepasados en su proceso de convivencia, como también en una estrategia de resistencia digna frente al enemigo usurpador y opresor”, enfatizan en el documento.

La WAM es la segunda organización más grande después de la Coordinadora Arauco Malleco, siendo seguida por la Franja Lafkenche, una agrupación de comunidades mapuches que, al igual que las anteriores, coinciden en varias cosas.

Según expresan en su último comunicado en su página de Facebook, Territorio Lafkenche, están por la libertad de presos políticos mapuches en la zona, “fortaleciendo el weichan, confrontando a los yanakonas, expulsando a las forestales, latifundistas y recuperando nuestro territorio”.

Tanto La Tercera como El Mercurio han publicado testimonios de vecinos de la zona que han manifestado que el ataque al equipo de presa de TVN fue por rencillas entre organizaciones mapuches que están en desacuerdo con Llaitul.

Según La Tercera, “fuentes de Gobierno identifican a una serie de células a lo largo de la Ruta P-72, donde fue atacado el equipo de TVN. Estas buscan desmarcarse de la CAM y se unen cuando tienen un enemigo común”.

 

«Las forestales han armado a grupos mapuches que actúan defendiendo sus intereses.»

— Alejandra Matus, periodista programa Pauta Libre de La Red.

Por su parte, El Mercurio afirma que vecinos de la zona de Arauco plantean que “las diferentes facciones no suelen trabajar de manera asociada, ya que tienen distintas motivaciones. Esta vez, sin embargo, el factor que los habría hecho coordinarse fue impedir que el vocero de la CAM, Héctor Llaitul, diera una entrevista a TVN, en la cual podría reconocer la infiltración del narcotráfico en algunas comunidades mapuches y ‘exhibir un liderazgo que ya perdió'”.

Últimos antecedentes

Posterior al ataque, en Radio Kurruf, el líder de la CAM aseveró que ellos no tenían nada que ver con el ataque al equipo de prensa de TVN y días más tarde, en una entrevista a Chilevisión, apuntó a las forestales como las responsables de este hecho criminal.

“Ellos son los principales interesados de que nosotros no demos cuenta de lo que está pasando en Wallmapu”, enfatizó.

De esta manera, Llaitul subrayó que no creía que otras organizaciones como la Franja Lafkenche y Weichán Auka Mapu estuvieran involucradas en el ataque.

“Tenemos diferencias en los sustratos, pero en el fondo no hay tantas diferencias. Entonces, nosotros negamos que aquí hayan rencillas o peleas o divisiones de tipo fraticida. Eso es falso. Nosotros no tenemos problemas con las organizaciones hermanas. De hecho, las denominamos organizaciones hermanas”, remarcó.

Por su parte, Alejandra Matus, en la emisión del domingo 4 de abril del programa Pauta Libre, aseguró que “hay grupos de personas de origen mapuche que han sido financiados y armados por Forestal Mininco y otras forestales”.

Según la periodista, “las forestales han armado a grupos mapuches que actúan defendiendo sus intereses”. “Tengo información de que el grupo que atacó a Iván Núñez y a su camarógrafo correspondería a este tipo de grupos”, añadió.

En la misma línea que Llaitul, Franja Lafkenche emitió un comunicado el 1 de abril: “Estamos en frente de una acción de falsas banderas que busca criminalizar a la Franja Lavkenche y otras expresiones hermanas de lucha para de esta forma blindar a los dirigentes entreguistas al Estado y a las forestales”.

Llaitul comentó que, a pesar de estar en desacuerdo con quienes estarían sirviendo a las forestales, no puede juzgarlos: “No puedo echarle la culpa a mis hermanos por venderse, cuando les están pagando sueldos que ellos nunca habían tenido en sus vidas”.

Mientras tanto, el delegado presidencial para la Macrozona Sur, Pablo Urquízar, condenó la violencia, asegurando que “existen organizaciones que lo que buscan es ejercer la violencia como método de acción política”.

En su querella, Iván Núñez nombra a dos dirigentes mapuches con los que tuvo que negociar para que lo dejaran salir de la zona antes del ataque, cuando iban de regreso. Ellos son Gladys Huenumán, con quien conversó personalmente, y Santos Reinao, con quien habló telefónicamente. Ambos aparentemente estarían ligados a la Forestal Mininco, según el medio Interferencia.

Forestal Mininco, filial de CMPC, luego de desmarcarse del conflicto y de sus nexos con supuestos dirigentes de la zona, el 2 de abril reconoció que Reinao poseía una relación laboral con ellos: “El Sr. Reinao ha sido contratista con su empresa de servicios, dentro del marco de proveedores externos, hasta su decisión de participar como candidato”. Reinao actualmente es candidato a convencional constituyente por un escaño reservado del pueblo Mapuche.

Hasta la fecha hay tres querellas interpuestas ante el Juzgado de Garantía de Cañete, una de ellas iniciada por el Gobierno por lo cargos de homicidio frustrado y por afectación a la libertad de expresión en contra de quienes resulten responsables.

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