La campaña de desprestigio contra la Convención Constitucional explicada

8 mil cuentas bots en redes sociales desprestigiando a la Convención, además de agresiones comunicacionales encabezadas por La Tercera y Emol, son parte de la campaña de acuerdo a expertos. El objetivo principal estaría en el plebiscito de salida.


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La Convención Constitucional, incluso antes de su primera sesión del 4 de julio, se encuentra bajo la mirada atenta de todo un país, pero también bajo el ataque permanente de algunos sectores que se han dedicado sistemáticamente a desprestigiar a dicha institución, como también al trabajo de los constituyentes, sus capacidades, sus intervenciones y hasta han cuestionado las condiciones mínimas que han solicitado para su funcionamiento.

Sin ir muy lejos y situándonos en los primeros días de la Convención, cuando ni siquiera había papel higiénico en el ex Congreso Nacional, se les tildó a los convencionales de ser muy exigentes; luego se les trató de aprovechadores al solicitar mayor presupuesto y recursos para su trabajo; de sinvergüenzas cuando dos diputados de Chile Vamos denunciaron que había convencionales que recibían el IFE cuando el error provenía del Ministerio de Desarrollo Social; y han sido tratados de flojos, incluso por un expresidente de la República que se atrevió a decir que “la Convención ha trabajado poco”.

Pero, ¿qué es trabajar poco según Eduardo Frei Ruiz-Tagle? Me parece que sería justo y transparente aclarar lo que sería trabajar poco para quien fuera Presidente de la República entre 1994 y 2000, quien fuera senador por 18 años, antes y después, de ser primer mandatario, y quien en los últimos siete años se ha desempeñado como embajador extraordinario y plenipotenciario de Chile en Asia-Pacífico. ¿Qué es trabajar poco –me pregunto yo– cuando por más de 30 años el Estado ha mantenido a una persona bajo su alero?

Esto me recuerda a uno de los tantos lemas de lucha que surgieron del Estallido Social de octubre de 2019, “no son 30 pesos, son 30 años”, porque justamente y una vez más son los mismos integrantes que se mantuvieron en las cúpulas de poder durante esos 30 años, los que hoy cuestionan el trabajo de la Convención, como si la redacción de una Nueva Constitución se hiciera también “en la medida de lo posible”.

La Convención ha tenido el desafío y el coraje de comenzar a funcionar desde cero: sin reglamento, sin estatutos claros de cómo debe operar, sin tener un lugar habilitado para su trabajo, sin el apoyo del Gobierno, sin papel higiénico –insisto– y con una serie de bots atacándolos día a día, buscando hasta el más mínimo error para desprestigiarlos.

En redes sociales a diario, algún hashtag en contra de la Convención logra llegar al Trendic Topic y posicionarse como lo más comentado y viralizado de las últimas horas. #DestituciónDeElisaLoncon, #CircoConstituyente, #RechazoDeSalida o #ALaBasuraLaCC son algunas de las palabras claves que se han usado para denostar a la Convención y a sus miembros.

¿Por qué se quiere desprestigiar a la Convención? ¿Que quieren lograr con este desprestigio? ¿Qué pasaría si finalmente la Convención fracasa? ¿Quiénes resultarían ganadores? ¿Cuál es el peligro de una nueva Constitución? Y lo más importante, ¿quiénes son los que están detrás de esta campaña? ¿Cuántos son?

Las 8 mil cuentas en redes sociales que desprestigian a la Convención

Hace sólo unas semanas, el equipo multidisciplinario Demoscopía Electrónica del Espacio Público (DEEP) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) reveló que existen más de ocho mil cuentas bots en redes sociales con el coordinado objetivo de boicotear el proceso constituyente, de atacar a la Convención Constitucional, de denostar a su presidenta y a alguno de sus integrantes, y de crear noticias falsas sobre su trabajo.

Este “ataque completo”, como lo ha definido el coordinador del grupo DEEP, Pedro Santander, es un ataque que ocurre “en un mismo tiempo y por diversos flancos” con el propósito de “identificar una posición del adversario que será sometida a agresión para debilitarla, anularla o incluso ocuparla”.

En el marco del “ataque completo” también se encuentran las agresiones comunicacionales, encabezadas según el académico de la PUCV, por el duopolio periodístico chileno de La Tercera y Emol. “Titulares de portada, entrevistados/as, columnas de opinión, editoriales, cartas al director, etcétera, todo el arsenal se ha puesto al servicio del debilitamiento mediante desprestigio de la Convención”.

Reproducir vídeo
Sesión de la Convención Constitucional.

Hoy existen en Twitter e Instagram varias cuentas que se dedican al fact checking, el trabajo de verificar noticias falsas en los medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, estas cuentas que han sido un gran aporte para desmentir la desinformación, no dan abasto con los más de ocho mil bots que atacan coordinadamente a la Convención.

Gracias al trabajo en conjunto con Analitic, empresa especializada en recolección y procesamiento de datos digitales, el grupo DEEP logró identificar que estas cuentas que desprestigian el trabajo de la Convención son las mismas que anteriormente eran los detractores del plebiscito: quienes querían mantener la Constitución de 1980 y que alcanzaron solo un 21,72% de los sufragios en octubre de 2020.

«Lo que a mí me preocupa no es la crítica a la Convención, sino que la preparación para del camino para rechazar la Constitución que emane de dicha instancia.»

Rafael Pizarro, jefe de carrera de Administración Pública de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

“Ese procesamiento computacional nos ha permitido identificar poco más de ocho mil cuentas de usuarios únicos que, a su vez, fueron partidarios de la opción Rechazo, de acuerdo con sus explícitas expresiones dadas a conocer por ellos en redes sociales. Hoy esos partidarios del Rechazo forman parte activa de esta ‘tropa digital’ que ataca coordinadamente a la Convención y a su presidenta. Además de coordinados, son ataques regulares: no son cosa de un solo día, por el contrario, no cesan y muestran una dinámica activa”, detalla Santander en una columna que publicó en Ciper Chile.

¿Quiénes están detrás de la campaña?

En una investigación de Fundación Interpreta publicada en Ciper el 13 de septiembre, al examinar una serie de hashtags contra la Convención se identificaron “15 mil usuarios que en el período analizado (1 de julio al 8 de septiembre de 2021) realizaron un total de 1.253.787 publicaciones con menciones a la CC”. Se trata de sólo el 6,6% de los autores que publicaron con estos hashtags, pero que realizaron un 40% de las menciones.

Al revisar las palabras y frases en sus biografías, las que más se repetían eran “madre de 4 hijos”, “creo en la libertad”, “orgulloso del 22” (se refiere al porcentaje que votó rechazo), “chileno de corazón”.

Keywords desprestigio Convención

“Estas bio keywords nos hablan de un grupo de personas muy conservadoras, de derecha, que mayoritariamente votaron Rechazo en el plebiscito de octubre 2020, y que se definen como patriotas. Si a esto le sumamos que las personas que más los influencian —es decir a quiénes más les dan RT y «like»— son Jose Antonio Kast, Teresa Marinovic y Sergio Melnick, podemos confirmar que se trata principalmente de cercanos al partido Republicano”, asegura la investigación.

Una campaña de desprestigio con cuentas impetuosas que tienen como único fin el hacer fracasar a la Convención pero, ¿qué significa que fracase la Convención?

El fracaso de mantener la Constitución del 80

Para nosotros la frase “hacer fracasar a la Convención” es una acción muy amplia. Es por eso que nos preguntamos qué es lo que realmente se quiere perjudicar con estos ataques o qué se quiere lograr como fin último. Son varios los frentes que pueden salir afectados con estas campañas que denostan el proceso constituyente, sin embargo es conveniente despejar dudas y tener claro hacia dónde apuntan estas campañas virales con hashtag rimbombantes que día a día repletan las redes sociales.

Según el académico de la Universidad Central de Chile (UCEN) y coordinador del Observatorio de la Nueva Constitución, José Ignacio Núñez, que fracase la Convención puede significar dos hipótesis o dos alternativas a lograr.

“Una es que pase el tiempo dispuesto para el trabajo de la Convención y no logren tener un proyecto de Nueva Constitución. Y dos, que pasen los doce meses y se llegue al plebiscito de salida y el proyecto se termine rechazando”, especifica el abogado.

Para él, la primera alternativa es la menos probable de todas y tendría que pasar algo muy extraordinario para que ocurriera algo así, por lo que siendo más concreto piensa que el objetivo final de estas campañas de desprestigio van directamente ligadas a “un eventual rechazo en el plebiscito de salida, con la gente que no le guste el resultado del proyecto convenciendo a las otras para que no se ratifique”.

En la misma línea, el jefe de carrera de Administración Pública de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), Rafael Pizarro, manifiesta que estos cuestionamientos buscan generar un estado de ánimo para el plebiscito de salida.

“Los grupos conservadores no están interesados solamente que la Convención fracase, sino que acá lo que acuerde la Convención, que al parecer sería una Constitución distinta, con un Estado diferente, con derechos sociales establecidos, con algunas transformaciones institucionales que van a significar un cambio significativo en nuestra sociedad, son más bien refractarios; y en esa perspectiva lo que a mí me preocupa no es la crítica a la Convención, sino que la preparación para del camino para rechazar la Constitución que emane de dicha instancia”, asevera.

En este sentido, el administrador público sostiene que rechazar la Nueva Constitución y mantener la de 1980 podría terminar siendo perjudicial, aclarando que su mayor preocupación es el escenario futuro tras el rechazo que “pondría en una situación precaria y riesgosa a nuestro país”

“Es el escenario más complejo para Chile, que la Convención elabore una Constitución que sea rechazada; porque la animadversión, la crítica que se hace a la Constitución del 80 es transversal y está instalada y representada en el 80% de la participación del resultado del plebiscito. Por lo tanto aquí hay un resultado objetivo y claro con respecto al rechazo a la Constitución del 80”, agrega Pizarro.

Núñez, en tanto, sostiene que además de perjudicial también es irresponsable mantener la Constitución de 1980, pues “instituciones de la actual Carta Magna no dan el ancho para los requerimientos que tenemos hoy día. Una serie de temas que han ido emergiendo de los cuales hay que hacerse cargo ahora”.

“La perspectiva de género, la perspectiva de infancia, la perspectiva de adultez mayor, la perspectiva de las diversidades sexuales, los pueblos originarios. Hay un listado bastante numeroso de temas que no están pasando por la Constitución del 80. Y ojo, no sirve con parcharla. Esta idea del rechazo para reformar, no va a funcionar”, asegura.

El académico de la UCEN pone el ejemplo de un traje para explicar por qué la famosa frase que tenía la campaña de los detractores de una Nueva Constitución “rechazar para reformar” no estaría funcionando a los nuevos tiempos que estamos viviendo. “Un traje a uno le puede gustar mucho. Puede ser su traje favorito, pero llega un cierto momento en que ya no alcanza darle más la basta o correr un poquito más el botón”.

El peligro del desprestigio

Ambos académicos concuerdan que lo más peligroso en este momento es la existencia de los bots que denunció el grupo interdisciplinario DEEP y que amenaza el trabajo diario de la Convención, como también al de sus integrantes, con desprestigio y fake news. Sin embargo, este tipo de ataques no es algo que afecta sólo a la Convención, también llega a otras instituciones públicas.

“Hay una crisis de legitimidad”, sostiene Pizarro, asegurando que las campañas de desprestigio deberían ser tratadas por la justicia. “Debiese ser ámbito de investigación. Es necesario que la Fiscalía investigue la existencia de estos grupos, y por lo tanto de financiamiento y organización, para generar desinformación en el ámbito de la Convención, como también en otras instituciones”.

Elisa Loncon destacando el apoyo a la Convención.

Justamente, Núñez también cree que la justicia es quien debe hacerse cargo del caso de los bots. “Los perfiles falsos y lo que hacen al replicar noticias que no son ciertas e inducen maliciosamente a errores, pueden colindar incluso con actividades delictivas. En la medida que se llegue a comprobar que esto tenga efectivamente un ánimo de denostar, podría estar cometiéndose injuria a integrantes o miembros de la Convención, como lo expresa el artículo 418 del Código Penal”

Sin embargo, otro problema que se hace presente con la campaña de desprestigio que ocurre en redes sociales son los ataques personales. “En muchas oportunidades han mencionado con nombre y apellido, a los hijos o a la descendencia de algún o alguna convencional, poniendo en peligro directo la integridad de la familia de ese convencional”.

«Los convencionales no son ángeles que bajaron del cielo. (…) Tienen las mismas virtudes y los mismos vicios que tenemos todos y cada uno de nosotros.»

José Ignacio Núñez, académico de la Universidad Central de Chile (UCEN) y coordinador del Observatorio de la Nueva Constitución.

Sobre casos personales, tanto Pizarro como Núñez, coinciden en que la relevación de Rodrigo Rojas Vade fue un golpe duro para la Convención. “Creo que no hay nadie que se haya quedado indiferente con eso”, manifiesta el coordinador del Observatorio de la Nueva Constitución.

“Hay que remontar este tipo de situaciones, por muy dolorosas que sean, y buscarle una alternativa: se le destituye de la vicepresidencia, del cargo que ocupaba como convencional, se elige a alguien en su lugar, que este señor renuncie y sigamos para adelante. De la misma forma, que ha pasado cuando han ocurrido casos de corrupción en el Poder Judicial, en el Congreso y en los otros órganos del Estado”, manifiesta el abogado.

Por su parte, el académico de la UTEM, afirma que el gran desafío que tuvo que pasar la Convención con el caso de Rojas Vade fue la presurosa manera de actuar para responder a este tipo de inconvenientes.

“Una institucionalidad joven y nueva tuvo la obligación de responder de manera rápida. Por ejemplo, el reemplazo de los parlamentarios que se fueron a cargos de ministros tiene una cauce normal e institucionalizado que ya se conoce y que no tiene la Convención. Esto vino a apurar estas definiciones por parte de la Convención y a dar prisa a una exigencia de resolución de este tipo de conflictos de manera rápida a una institución que lleva de funcionamiento dos meses”.

Para Pizarro, lo que más presiona a la Convención son las altas expectativas que se tienen de dicho organismo, pues “se trata de la generación de una nueva Constitución que viene a establecer una nuevo trato social en Chile y que por lo tanto, estamos hablando de una función o un tarea mucho más grande, desde el punto de vista de los intereses de nuestro país”.

Según Núñez las altas expectativas están relacionadas con esta idea de que en la Convención hay seres impolutos: “Los convencionales no son ángeles que bajaron del cielo. Son 155 chilenos y chilenas y representantes de pueblos originarios que tienen las mismas virtudes y los mismos vicios que tenemos todos y cada uno de nosotros. Lo que pasó, por ejemplo, con Rojas Vade es súper lamentable e impresentable, pero no es una cuestión impensable para el ser humano”.

“Perfectamente podemos encontrarnos más adelante con convencionales que infringieron las normas sobre gasto electoral o que nos encontremos con que no tienen un estándar ético óptimo. Nos gustó al principio decir que la Convención era una radiografía de Chile, de nosotros mismos. Está bien que busquemos siempre el más alto estándar, pero no miremos la paja en el ojo ajeno, cuando tenemos viga en los ojos propios”, agrega.

El desprestigio llegó para quedarse

“Esta situación o esta postura de animadversión va a durar durante todo el proceso”, asegura Rafael Pizarro. “Va a tener niveles de mayor crítica o de generación de acciones de desprestigio en la medida que se vayan discutiendo temas más complejos”.

Para el académico de la UTEM, temas como el rol del Estado, las regulaciones del mercado, el establecimiento de derechos, la propiedad de los recursos naturales, el modelo de Estado (presidencialista, parlamentario o semipresidencial) o la estructura del Poder Legislativo (unicameral o no), van a ir aumentando el nivel de desprestigio por parte de sectores interesados en que no se realicen cambios en estos ámbitos.

“Ahí se van a ir tocando intereses corporativos de sectores económicos y políticos, pero sobre todo económicos, y ahí yo creo que va a ver una situación mucho más compleja sobre los ataques a la Convención. O sea, los temas que se traten van a determinar el grado del ataque o de legitimación que puedan ejercer sobre la Convención”, enfatiza.

“Yo no creo que vaya a terminar prontamente la campaña de desprestigio”, afirma José Ignacio Núñez. “Van a llegar hasta el último día del plebiscito de salida. Y cuando la Constitución entre en vigencia van a empezar a destacar los problemas que tiene la nueva Constitución y a decir ‘era mejor la del 80’; van a presentar seguramente, los más radicales, alguna iniciativa para derogar la Constitución del 2022 y etcétera. Entonces no creo que se calme”.

Para proteger a la Convención de este tipo de ataques que denosta y boicotea el trabajo constituyente, ambos académicos aseguran que hay que tomar cartas en el asunto y ya.

Pizarro, por una parte, propone dos acciones concretas para proteger a la Convención. Una es que “la Fiscalía debería investigar lo que habla la universidad, sobre la posible generación de este tipo cuentas que realizan una campaña de desprestigio” y la otra es “el establecimiento pronto de los mecanismos de funcionamiento, particularmente los tema de reglamento, ya que estos van a ir dilucidando aspectos de funcionamiento de la Convención, que sin duda la va a ir fortaleciendo”.

Núñez también asegura que el mismo trabajo de la Convención blindará al mismo organismo, pero también cree que mejorar los canales de comunicación externa podría mejorar aún más la consolidación de la Convención Constitucional. Para lograr esto el mayor desafío lo tiene la Comisión de Comunicaciones y su trabajo será fundamental para proteger el proceso constituyente.

“Hay que mejorar las vocerías. Marcar la pauta, poniendo en la agenda pública las cosas importantes que se van haciendo. No puede ser que los investigadores y los académicos que estemos mirando la Convención, seamos de alguna forma, los voceros a través de medios de comunicación. Tiene que haber una buena vocería en la Convención, de tal forma que eso automáticamente llegue a todas las personas. Eso va a cambiar de yo creo la percepción”, afirma el abogado.

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