Destituyendo al presidente: las iniciativas del Congreso y la quinta papeleta en las elecciones

Sebastián Piñera ha debido enfrentar dos intentos de acusación constitucional y un atisbo de inhabilidad por parte del senador Alejandro Guiller. Hoy la propuesta de una quinta papeleta en las elecciones es una nueva forma de manifestar el descontento.


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“¿Quiere Ud. destituir al presidente Sebastián Piñera Echenique?”. Esa es la pregunta que figura impresa en el voto de “La Quinta Papeleta”, una iniciativa impulsada por La Lista del Pueblo, a modo de referendo revocatorio, con el propósito de preguntarle a la ciudadanía si está de acuerdo o no con remover al actual primer mandatario de sus funciones.

Después de que Sebastián Piñera anunciara el envío de un requerimiento al Tribunal Constitucional por el proyecto del tercer retiro del 10%, miembros del Congreso también se manifestaron sobre la posibilidad de que el presidente dejara su cargo.

El senador Alejandro Guillier le solicitó a la comisión de Constitución de la Cámara Alta antecedentes para inhabilitar al presidente por impedimento físico o mental, asegurando que es “el principal responsable de la ingobernabilidad que está viviendo en el país”.

En la misma línea, diputadas y diputados de oposición habían comenzado a redactar una nueva acusación constitucional en contra del actual mandatario, pues aseguraron que con las decisiones del presidente Piñera durante la pandemia de covid-19 “se puso en riesgo la seguridad nacional”.

No es la primera vez que, durante este Gobierno, se ha buscado realizar un juicio político al Presidente de la República.

En diciembre de 2019, diez diputados impulsaron una acusación constitucional contra Sebastián Piñera por permitir violaciones a los derechos humanos por parte de agentes del Estado, pero no lograron reunir los votos para aprobar la cuestión previa y la acusación se declaró como “no presentada”.

“Creemos que a través de insertar una papeleta que indique, expresamente, si acaso las personas están de acuerdo con la destitución del presidente, vamos a estar estableciendo un mecanismo de sondaje para verificar cuál es el nivel de arrastre, de rabia o, incluso, el nivel de personas que están de acuerdo con el presidente Piñera”, explica Manuel Woldarsky, abogado defensor de derechos humanos, biciactivista y candidato a constituyente por el distrito 10 en La Lista del Pueblo.

Luego de intentos de acusaciones constitucionales y de una solicitud de información para inhabilitar al primer mandatario, ¿es realmente posible que hoy se pueda destituir al presidente de la República? ¿Qué formas plantea la Constitución para hacerlo? ¿Puede ser “la quinta papeleta” una iniciativa vinculante a una posible destitución? ¿Qué nos dice la historia? ¿Es legítimo?

Aquí te explicamos cómo se destituye a un presidente y qué ha pasado con los que ya han dejado su cargo en el pasado.

Lo que nos permite la ley y nos ha enseñado la historia

En Chile, actualmente, existen tres maneras para que un presidente de la República cese sus funciones como primer mandatario. Según la actual Constitución de 1980, un presidente puede dimitir, ser acusado constitucionalmente por la Cámara de Diputados o inhabilitado por el Senado.

Para que un presidente pueda dimitir, o sea renunciar, debe manifestar una razón de peso al Senado para que este se pronuncie con conocimiento al Tribunal Constitucional.

“Como estamos en un régimen presidencial, donde el jefe de Estado se debe a la voluntad soberana del pueblo que le entrega el mandato, tiene que dar una explicación fundada para dimitir”, explica Álvaro Tejos, abogado y académico del Departamento de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Sin embargo, Tejos expresa que existe la posibilidad de que esa dimisión sea rechazada, atribuyendo que las mismas “ataduras del régimen presidencial” pueden impedir la renuncia de un presidente.

La dimisión de un mandatario no es algo nuevo en la historia política del país. Alejandro San Francisco, historiador, director de formación del Instituto Res Publica y profesor de la Universidad San Sebastián (USS) y de la Universidad Católica de Chile (PUC), contabiliza cinco episodios como los más importantes.

Para el historiador, las renuncias de Bernardo O’Higgins en 1823, Francisco Antonio Pinto en 1828, José Manuel Balmaceda en 1891, Arturo Alessandri en 1924 y Emiliano Figueroa Larraín en 1927; son las más representativas que han ocurrido en más de doscientos años de historia, sin dejar de lado a los numerosos cambios de Gobierno que hubo durante la década de 1820 y que no terminaron de acuerdo a la forma prevista, más los nueves gobiernos que existieron entre 1931 y 1932.

Presidente Sebastián Piñera con líderes de Chile Vamos este viernes. PRENSA PRESIDENCIA

La primera renuncia en la historia de Chile fue realizada por Bernardo O’Higgins en enero de 1823. “Una incipiente oposición percibió que se quedaría 14 años como Director Supremo: ya había gobernado desde 1818 y la Constitución de 1822 le otorgaba otros seis años en el poder, con derecho a reelección por otros cuatro. El padre de la patria prefirió dejar el cargo, porque de lo contrario podría haberse producido una contienda intestina”, expresa San Francisco.

A diferencia de esa ocasión, la situación de 1891 fue más compleja. “A Balmaceda le ofrecieron renunciar como O’Higgins, pero dijo que no renunciaría a sus prerrogativas. Se desarrolló un guerra civil y al ser derrotado en las batallas de Concón y Placilla, el 21 y 28 de agosto, finalmente renunció”, detalla el profesor.

Otra de las formas que permite nuestra carta magna es la acusación constitucional, un juicio político iniciado por la Cámara de Diputados que “tiene por objeto controlar al Poder Ejecutivo y denunciar las infracciones de este a la Constitución Política y al sistema de Gobierno”, detalla Tejos.

«Incluso aquellos votos que contengan una cédula no oficial dentro de ellos, la ley obliga a los vocales de mesas receptoras de sufragios a proceder con el escrutinio de un voto marcado según la preferencia debidamente expresada en el mismo respecto de uno de los candidatos nombrados en el voto.»

— Servicio Electoral (Servel).

 

“Esta destitución significa la responsabilidad política de quitarle el mando al presidente de la República y hacerle ver o atribuirle un incumplimiento o una infracción, que no necesariamente significa de un tema delictivo”, agrega el abogado. “Porque un presidente puede ser destituido y con eso queda inhabilitado por cinco años para participar en la cosa pública, pero puede irse tranquilo para su casa”.

Para que un presidente sea destituido de sus funciones, mediante una acusación constitucional, debe pasar, en segunda instancia, por el Senado, quien resuelve como jurado y para cuyo evento se requieren dos tercios de la Cámara Alta.

En el caso de la inhabilitación, el artículo 53 de la Constitución dice en su numeral 7, que es una atribución del Senado “declarar la inhabilidad del presidente de la República o del presidente electo cuando un impedimento físico o mental lo inhabilite para el ejercicio de sus funciones”.

A lo largo de la historia, cada vez que un mandatario ha dejado de ejercer sus funciones, se han desarrollo periodos de anarquía, incertidumbre y golpes de Estado, pero también de “aprendizaje político”, expone San Francisco.

Según el historiador, después de la renuncia de O’Higgins se desarrolló “la creación y consolidación de instituciones como el presidente de la República, el Congreso bicameral, la estructura de los tribunales de justicia, así como algunos bienes, como la libertad de los esclavos y una libertad de prensa visible”.

Asimismo en 1891, 1924 y 1973 “hubo intervenciones militares que terminaron no sólo con los gobiernos vigentes, sino que con regímenes políticos de larga duración”, agrega el académico, quien detalla que los tres acontecimientos “tuvieron un efecto constituyente”, aunque cada uno de diferente naturaleza.

Un referendo revocatorio para Chile

El 16 de marzo de 2016, el entonces senador Andrés Allamand publicó en su cuenta de Twitter: “OJO! Con referéndum revocatorio Bachelet no termina su mandato. Tiene 70% de rechazo. ¿Eso quiere la Nueva Mayoría?”.

Según los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Opinión Pública (abril 2021) del Centro de Estudios Públicos (CEP), el 74% de los chilenos desaprueba la gestión de este Gobierno, el 9% lo aprueba y Sebastián Piñera es el personaje político peor evaluado con una valoración negativa del 70% y una positiva del 11%.

Estas cifras vienen a reafirmar la propuesta de la Lista del Pueblo para impulsar “La Quinta Papeleta”. “Como pueblo hemos tomado esta iniciativa, cansados de que la clase política no haga nada frente a un gobierno criminal que ha usado la pandemia como herramienta de control social, que nos precariza y no le importa el sufrimiento de miles de familias”, expresan en la página de la campaña.

El propósito es colocar, dentro de la cédula que elegirá a los próximos gobernadores, una quinta papeleta que se puede imprimir desde la página de la iniciativa, ”cerrarlo, pegarlo con la estampilla y luego meterlo dentro de la urna”.

 

El Servicio Electoral (Servel), a través de un comunicado emitido este viernes, expresa que “ante la situación de marcas, leyendas, señas gráficas, dobleces al voto no efectuados o realizados de manera incorrecta, o incluso aquellos votos que contengan una cédula no oficial dentro de ellos, la ley obliga a los vocales de mesas receptoras de sufragios a proceder con el escrutinio de un voto marcado según la preferencia debidamente expresada en el mismo respecto de uno de los candidatos nombrados en el voto”

Agregando que “lo anterior, no supone en caso alguno realizar un escrutinio o transcripción de tales marcas, leyendas, señas, etc., toda vez que la ley no contempla esta posibilidad”

Además dice que “serán nulas y no se escrutarán las cédulas en que aparezca marcada más de una preferencia, contengan o no en forma adicional leyendas, otra marcas o señas gráficas”.

«Los plebiscitos son las formas en que el pueblo dirime la contienda entre el Congreso y el presidente. No hay otra razón por la cuál pueda ser convocado.»

— Álvaro Tejos, abogado y académico del Departamento de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.
Servel

Según Woldarsky, esto marcaría un antes y un después en temas de plebiscito y podría ser el inicio de consultas ciudadanas: “Si buscamos en la literatura internacional, encontramos distintos tipos de iniciativas populares, ya sea de creación de ley, de términos de mandatos, de revocación de leyes e incluso, de derogación, pero en Chile no tenemos acceso a ninguna de esas iniciativas”.

Para Tejos, la Constitución establece claramente las razones para realizar un plebiscito, aclarando que en una democracia el pueblo, que es el soberano, no actúa por “capricho o a mera voluntad”, dejando en claro que “el referendo revocatorio no existe en Chile”.

“Los plebiscitos son las formas en que el pueblo dirime la contienda entre el Congreso y el presidente. No hay otra razón por la cuál pueda ser convocado. En Chile se puede realizar plebiscito comunal y plebiscito constitucional, pero no existe el referendo revocatorio ni el de consulta”, expresa el abogado.

Woldarsky dice que con los resultados que obtengan de esta iniciativa, exigirán a los parlamentarios que “cumplan el rol que les corresponde, que es el de representar a la ciudadanía por encima de los intereses del Gobierno o de los partidos políticos”.

“La ciudadanía será la que se exprese a través de la quinta papeleta y creemos que ese es el mandato más importante en un Estado de Derecho, mucho más importante que un conglomerado político o una clase política en general”, afirma.

Woldarsky invita a toda la ciudadanía y a las fuerzas políticas de oposición a que participen. “Esta no es sólo una campaña de la La Lista del Pueblo, buscamos que se transforme en una iniciativa ciudadana. En la medida en que hagamos unión, vamos a tener mucha más fuerza”, finaliza el candidato.

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