Vacunas, cambio climático y China: una cumbre G7 cargada de promesas

La reunión de los mandatarios de las economías más avanzadas del mundo terminó con una serie de anuncios sobre vacunas, financiamiento a otros países para combatir el cambio climático y compromisos para cuidar el medioambiente. ¿Podrán cumplir lo prometido?


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Por primera vez desde 1975, los mandatarios de Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Alemania y Japón (Canadá se sumaría posteriormente) pasaron dos años sin reunirse.

La reunión del 2020 fue fijada originalmente para marzo del año pasado en Camp David, con Donald Trump como anfitrión. Sin embargo, la pandemia obligó a posponer la cumbre, que después se planteó como una videoconferencia, la que finalmente nunca se llevó a cabo.

La cumbre de este año fue realizada en Cornwall, Reino Unido, y fue la primera reunión de G7 para Joe Biden y Yoshihide Suga, nuevo primer ministro de Japón. Todo indica que fue la última reunión de Angela Merkel, primera ministra alemana.

Mientras reuniones anteriores trataban de lidiar con crisis del momento, como en 2019 era el caso con Irán y Libia, por ejemplo, esta cumbre del G7 debía tratar la pandemia.

Además, con el cambio de Trump por Biden a la cabecera de los Estados Unidos, todos los países asistentes volvieron a estar en la misma página sobre el cambio climático, problema que será tópico recurrente para las próximas reuniones.

Pandemia

Las naciones participantes de este grupo llegan a esta cumbre en el camino de salida de la pandemia. Aunque sus programas de inmunización están en distintas etapas, seis de los siete países han distribuido al menos 60 vacunas por cada 100 habitantes.

La excepción es Japón, que apenas lleva veinte vacunas por cada cien habitantes, pero ha controlado la pandemia en su territorio por otros métodos, y tiene menos muertes per cápita que Occidente, con 8.6 muertos por cada cien mil habitantes. Para contrastar, los otros países del G7, y la mayoría de América Latina, incluido Chile, sobrepasa las cien muertes en esa misma proporción.

Así como la necesidad de vacunas se concentró en occidente, también lo hizo su desarrollo. Fuera de China, las vacunas que se están usando vienen del Reino Unido (Astrazeneca), Estados Unidos (Moderna), o Estados Unidos con Alemania (Pfizer-BioNTech).

Líderes de G7 2021 en mesa redonda
Los líderes de G7 dialogaron principalmente sobre la pandemia y el cambio climático. PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

Así como las vacunas se desarrollaron en estos países, con distintas cantidades de subsidios de los estados de estas naciones, las personas de esos lugares fueron las primeras en recibir sus inmunizaciones. Esto dificultó el acceso a las dosis para países de menos recursos.

Mientras la mayoría de la Unión Europea lleva al menos 50 vacunas por cada cien personas, en África hay solo un país que supera las veinte vacunas en la misma proporción, Marruecos.

El virus no ha tenido la misma violencia en el continente africano, pero científicos han dicho que es clave reducir la circulación del SARS-Cov-2 a nivel mundial para evitar que mute en una forma que vuelva a las vacunas inútiles.

En la cumbre del G7 se ha resuelto que los países miembros donarán mil millones de vacunas a países en vías de desarrollo, y que trabajarán con el sector privado y otros países para aumentar la donación, y así ayudar a frenar la pandemia.

Cabe mencionar que Estados Unidos ya había prometido una donación de 500 millones de vacunas, y el Reino Unido había comprometido cien millones de dosis a la iniciativa Covax, que busca facilitar el acceso a inmunizaciones a países con menos recursos.

El director-general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alabó la declaración del G7, pero recalcó que no es suficiente. Sus estimados indican que se necesitan once mil millones de dosis para inmunizar al 70% de la población mundial.

Cambio climático

Pero la pandemia no fue la única crisis global que la cumbre decidió discutir. Con el cambio de mando en Estados Unidos, los líderes del G7 vuelven a estar alineados en su actitud contra el cambio climático.

Los mandatarios reunidos en Cornwall reafirmaron su compromiso para frenar la temperatura global en un alza de 1.5° C. Para llegar a esto, se anunciaron una serie de medidas y paquetes de ayuda a otros países.

Uno de sus compromisos internos fue el de transformar sus países en carbono neutrales para el año 2050. Una meta intermedia para este objetivo es llegar al año 2030 con la mitad de emisiones que tenían el año 2010.

La meta del 2050 ya había sido declarada por Canadá, Estados Unidos y Japón, además de Alemania y Francia, donde está escrito en la ley. En el Reino Unido la ley exige llegar a esa meta cinco años antes, en 2045. Desde el 2019 existe una comisión en la Unión Europea que busca volver al continente carbono neutral para el 2050.

Habrá un fondo de cien mil millones de dólares por año hasta el 2025 para ayudar a países en vías de desarrollo a reducir sus emisiones de carbono. Hay que mencionar que una promesa parecida se había realizado en 2009, donde países desarrollados habían prometido ir subiendo el monto de ayuda en este mismo concepto hasta llegar a los cien mil millones de dólares por año al 2020, pero aunque el monto fue al alza, no se llegó a la meta, en parte por culpa de la pandemia, informa la BBC.

Joe Biden y Boris Johnson en G7 de 2021
Joe Biden y Boris Johnson hablando. PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

Una de las fuentes de contaminación más importantes viene del uso de carbón para centrales termoeléctricas. Por esto, los países comprometieron dos mil ochocientos millones de dólares para ayudar a dejar de usar este combustible fósil. Además, prometieron dejar de invertir en centrales de energía de este tipo, y reducir progresivamente el uso de centrales que no tengan tecnología de captura de carbono.

Pero también hay un compromiso con cuidar y mantener los recursos naturales que ya existen. Los países reunidos anunciaron que declararán protección ambiental sobre el 30% del planeta, tanto superficies como áreas marinas, para el año 2030.

El gigante ausente

Los anuncios de ayudas económicas a países en vías de desarrollo no cumplen sólo una función ecológica, sino que también estratégica, ya que crean una alternativa de financiamiento para estos países.

“Estamos en una disputa, no con China per se: con autócratas, gobiernos autocráticos alrededor del mundo, sobre si las democracias pueden competir con ellos en un siglo XXI que cambia muy rápido o no”, dijo el presidente de Estados Unidos Joe Biden a reporteros.c

Un país que se ha caracterizado en la última década en financiar proyectos en naciones con dificultades económicas es China. Con su Belt and Road Initiative (conocida en español como “La Franja y la Ruta”), el gigante asiático ha financiado infraestructura de transporte en países tan diversos como Etiopía, Pakistán, Sri Lanka o Montenegro, entre otros.

Para estos países y sus mandatarios, los créditos de China pueden ser más convenientes que los de las instituciones tradicionales, como el Banco Mundial por ejemplo, ya que exigen garantías tanto económicas como, en algunos casos, políticas.

Pero China también pone sus condiciones ligadas al dinero. Normalmente las obras a realizarse con el dinero prestado deben ser construidas en parte por mano de obra china. Esto hace que el impacto al empleo local de la obra sea aminorado, porque trabajadores chinos son llevados a distintas partes del mundo por las empresas constructoras estatales de aquel país.

Además, las consecuencias de no pagar el crédito pueden ser inesperadas. En Sri Lanka, el Estado construyó el puerto de Hambantota en sociedad con China Merchants Port Holding, empresa estatal china.

El primer acuerdo del puerto era una sociedad, pero los malos resultados económicos y la inhabilidad de pagar los créditos adquiridos llevaron al gobierno local a concesionar el puerto a la empresa china por 99 años.

Este es sólo uno de los ejemplos con los cuales se acusa a China de practicar diplomacia de trampa de deuda, y por lo que se ha considerado importante otorgar alternativas de financiamiento a países que lo necesiten.

Para el mayor enojo de China, en el comunicado final del G7 hay una pequeña y precisa mención del estrecho de Taiwán, haciendo un llamado para “paz y estabilidad”.

Diplomáticos y oficiales chinos no tardaron en responder. “Los días en los que pequeños grupos de países decidían el destino del mundo ya se fueron”, declaró una fuente oficial para Reuters.


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