El “hongo negro” que amenaza a pacientes recuperados de covid-19

Una infección que produce necrosis está alarmando a la comunidad científica. Pacientes recuperados de covid están presentando mucormicosis u “hongo negro”. En India hay más de 12 mil casos y casi un centenar de fallecidos. En Chile, hasta ahora, sólo tenemos un caso.


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A India la pandemia le ha golpeado fuerte. A la fecha, suma más de 28 millones de casos, siendo el segundo país con más contagios en el mundo, y desde hace una semana se convirtió en el tercer país en superar los 300 mil muertos. Cifras alarmantes que han provocado un colapso hospitalario, funerario y social, con medio centenar de fallecidos flotando en el río Ganges y cientos de niños huérfanos de padre y madre.

Y las tragedias no cesan. Hoy India enfrenta la aparición de un hongo que está poniendo en jaque su sistema sanitario. A consecuencia del covid-19 y posterior al contagio, se ha detectado en más de doce mil pacientes una mucormicosis u “hongo negro”, infección que produce necrosis y que en India ha cobrado la vida de casi un centenar de personas.

En nuestro continente, Uruguay ha sido el primer país en confirmar un caso de “hongo negro”. Chile es el segundo. El pasado viernes 28 de mayo, el Instituto Nacional del Tórax confirmó el primer caso de mucormicosis en el país en un paciente positivo de covid-19 que se encuentra hospitalizado en su Unidad de Cuidados Intensivos.

¿Qué es el “hongo negro”? ¿Cómo se contrae? ¿Es contagioso? ¿Por qué está relacionado con los pacientes covid? ¿Es mortal?

Esto es todo lo que tienes que saber sobre la mucormicosis, una infección que alarma a las autoridades sanitarias de los países y que en India ya ha sido declarada como una epidemia.

El hongo oportunista

La mucormicosis es una infección fúngica producida por el mucor, un género de hongos de rápido crecimiento que se encuentra en superficies, alimentos podridos y también en el estiércol y excrementos, y que ingresa a nuestro cuerpo a través de las vías respiratorias o de las esporas de hongos que quedan en las cosas que comemos.

Es un hongo no contagioso, que no se transmite entre personas, que forma hifas, que tiene un color café oscuro, que a veces se presenta con algunos pelillos blancos y que comúnmente es conocido también como moho.

“Muchos hongos de ese tipo son los que crecen, por ejemplo, en las cortinas de los baños. Son esas manchas negras o de color café oscuro, que cuesta mucho sacarlas y que finalmente uno termina botando esas cortinas”, ejemplifica el doctor Christian Palavecino, investigador y académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central de Chile (UCEN).

“Los hongos forman unas esporas y las esporas son bastante resistentes al medioambiente, al igual que a algunos productos químicos. Entonces, andan por ahí dando vueltas. Tú y yo inhalamos las esporas de hongo que están en nuestras cortinas y no nos pasa nada, porque nuestro sistema inmune responde bien y se hace cargo de la espora”, agrega el académico.

Caso de Mucormycosis
Caso de mucormicosis cutánea de un campesino en Chengdu, China. RAN YUPING et al., Hospital del Oeste de China

Sin embargo, el problema radica cuando las personas tienen enfermedades debilitantes y el sistema inmune no responde de manera efectiva contra las infecciones.

“Estos hongos se llaman oportunistas. Se aprovechan cuando el sistema inmune está deprimido, porque solamente es capaz de infectar a personas que se encuentran debilitadas. La mucormicosis se da principalmente en las mucosas que están mas o menos rodeando la región nasal y ocular. Este hongo entra por la conjuntiva del ojo, en ocasiones produciendo una rinoescleroma, que termina con pérdida ocular”, explica el Dr. Palavecino.

Una de las principales consecuencias de este hongo es la necrosis que produce en los tejidos, debiendo ser removido quirúrgicamente. La necrosis es provocada a causa de las hifas que forma el hongo mucor, filamentos que permiten que la infección crezca y se agrave más rápidamente.

«Los hongos forman unas esporas y las esporas son bastante resistentes al medioambiente, al igual que a algunos productos químicos. Entonces, andan por ahí dando vueltas.»

— Doctor Christian Palavecino, investigador y académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central de Chile

Para explicarlo de manera más simple, el académico de la UCEN pone el ejemplo de un queso en descomposición: “Cuando abres el refrigerador, y ves que el queso está descompuesto y tiene esos pelos blancos; bueno, esos mismos pelitos blancos son las hifas, que se generan dentro de los tejidos y taponan los vasos sanguíneos en los tejidos que están infectando. Entonces, al obstruir las arterias, no llega oxigenación, no llegan nutrientes y los tejidos comienzan a morir”.

Mucormicosis y coronavirus

Un común denominador entre la gran cantidad de personas que han presentado mucormicosis durante el último tiempo es que cada uno de ellos tuvo y se recuperó de covid-19, sumándose a la larga lista de enfermedades y síntomas del covid prolongado.

Para el Dr. Palavecino la asociación entre coronavirus y el “hongo negro” es bien directa, ya que personas con tratamientos para combatir el covid-19 reciben esteroides y, de alguna forma, tienen el sistema inmune comprometido.

“Los pacientes que están en las UCI, por ejemplo, intubados y a los cuales se les da un tratamiento con corticoides para evitar que el sistema inmune destruya sus pulmones, también hacen que estos mismos pacientes sean susceptibles a una infección por el mucor”, explica.

En un comunicado emitido por la Sociedad Chilena de Infectología (Sochinf), explican que “las sobreinfecciones por hongos se encuentran dentro de las complicaciones que pueden afectar a pacientes con cuadros graves. (…) Estas infecciones suelen afectar a pacientes con alteraciones de su inmunidad, pero también se describen en personas con cuadros graves que requieren manejo en unidades de cuidados intensivos, situación que se es muy conocida en el ámbito de la medicina crítica y la infectología”.

Según el documento de los infectólogos, desde que comenzó la pandemia, en todos los centros hospitalarios a nivel mundial, “se han descrito casos en que se ha identificado hongos filamentosos como el Aspergillusspp., y de manera menos frecuente la mucormicosis o combinaciones de ellos” a causa de la sobreinfección respiratoria en pacientes graves en UCI en ventilación mecánica, cuyo diagnóstico y tratamiento es complejo.

Y Chile no podía estar exento. En nuestro país se han detectado casos de infección por hongos desde inicios de la pandemia, y según indica la Sociedad de Infectología, se ha observado un aumento relacionado al alza de casos graves en UCI.

De todas formas, la Sochinf aclara que “si bien en los últimos días ha surgido especial interés por este tema, dado el gran número de casos de mucormicosis reportados por India, se debe señalar que esta situación se ha descrito de manera aislada en otros países, y su incidencia podría reflejar la concomitancia de factores de riesgo como la diabetes no controlada”.

“Probablemente en Chile, la mucormicosis no ocasione una situación grave como sí ha ocurrido en India”, sostiene el académido de la UCEN: “Acá las condiciones sanitarias en los centros de salud y los hospitales son, en general, buenas”.

Tratamiento y Prevención

En la actualidad, para tratar la mucormicosis se realiza un tratamiento antifúngico con Anfotericina B desoxicalato, sin embargo, producto de las hifas que taponan las arterias de nuestro organismo, se dificulta el tratamiento y se agrava la situación.

“Lamentablemente, el tratamiento de elección termina siendo la remoción quirúrgica del tejido infectado: el ojo, en este caso, o partes de la nariz. El problema, en estos casos, es que el antifúngico no llega al sitio donde tiene que producir el efecto, entonces debe hacerse una remoción quirúrgica del órgano para permitir que el tratamiento, la anfotericina B, y matar al hongo que todavía está dando vuelta”, sostiene el Dr. Palavecino.

Para que la mucormicosis no se agrave ni pase a mayores, el docente de la Universidad Central aconseja estar atento a los síntomas, sobre todo, en los casos de personas que padecieron covid-19 y quienes estuvieron expuestos a tratamientos con corticoide.

“Los síntomas, generalmente, son de tipo nasales. Puede haber sangrado, por ejemplo. Congestión nasal, pero prolongada. No esa congestión que se pasa de un día para otro, sino que más persistente, porque donde está creciendo el hongo, ahí hay sangrado. También pueden aparecer manchas en los párpados que se llaman edemas o eritematosis. Manchas coloradas o inflamación que son producidas por el hongo”, expone.

A pesar de que estos síntomas puedan estar relacionados con una mucormicosis, el académico detalla que son los síntomas de casi cualquier infección y recomienda que las personas consulten a algún especialista, pues “podrían tener muchas otras cosas, muchas otras infecciones, porque como la supresión por corticoide fue importante, hay muchos otros microorganismos que también son oportunistas y están esperando el momento preciso para invadir”.

“Si las personas después del covid todavía sienten esas sintomatologías, donde ven que tienen eritema o inflamación en la región nasal u ocular, deben ir y preguntar de inmediato, porque puede ser también otra cosa. Pueden ser unas pseudomonas o muchas otras cosas. Lo importante es prevenir y tratarlas”, finaliza el doctor de la UCEN.

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