La nueva Ley de Alcoholes y sus pendientes explicados

Con la nueva ley se suman restricciones al etiquetado, como también la obligación de mostrar el carnet cada vez que se compra alcohol, entre otras medidas. A pesar de que los expertos reconocen los avances, les parecen todavía insuficientes.


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Hace sólo unos días, en la clásica fila del supermercado, fui testigo de la siguiente situación: un adulto mayor se preparaba para pagar una botella de vino, cuando el cajero le pidió su cédula de identidad. Ante la solicitud, comenzó a reclamar. Entonces, el joven le insistió argumentando que era su obligación ante la reciente normativa. El anciano finalmente cedió señalando que era una falta de respeto, casi una burla.

Y es que, a partir del 6 de agosto, esta será una constante para todos quienes compren alcohol, independiente de su edad. Así lo decretaron las modificaciones a la Ley de Alcoholes que entraron en vigencia tras 14 años de tramitación. Esta vez, busca crear mayor consciencia en la población y, por ende, bajar su ingesta, sobre todo en menores de edad.

Por esta razón, se exige un documento que acredite tener edad para su consumo, aumenta de 16 a 18 años la edad para ingresar a pubs y discotecas, se prohíbe toda acción gráfica que estimule el consumo en bienes de uso público y también toda forma de publicidad en actividades y artículos deportivos, entre otras medidas.

Chile sigue estando en el top 3 de los países que más beben en América Latina, cuyo consumo se traduce en un costo social anual de al menos $1,5 billones. El más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que nuestro país se ubica en el cuarto puesto luego de Uruguay (10,8 litros per cápita) y Argentina y Estados Unidos (ambos con 9,8), con 9,3 litros de alcohol puro por año.

La encuesta realizada por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) 2019 reveló que el 64% de los estudiantes declara haberse embriagado el último mes y 40% reconoce que se le es muy fácil conseguir una bebida alcohólica.

“La nueva ley ayuda a regular aún más el acceso de los menores a las sustancias”, señala Carlos Vöhringer, director ejecutivo de Fundación Paréntesis del Hogar de Cristo, sin embargo, insiste que “celebrando esta modificación, que va en el sentido correcto, definitivamente no subsana las necesidades que hoy tenemos”.

El sicólogo insiste que los cambios son positivos, pero falta regular dos aristas clave: los impuestos, teniendo en cuenta que el gasto relacionado al consumo representa cinco veces más de lo que el mercado recauda por año, y los precios, situando a Chile como el país más barato de Latinoamérica para adquirir alcohol y drogas, según un estudio de Bloomberg.

Entonces, teniendo en cuenta los avances y lo aún restante, ¿qué tan efectiva podría ser esta nueva ley a cinco años de su implementación? ¿Consideran los expertos que ayudará a bajar los índices de consumo de alcohol, sobre todo, en escolares? ¿Se creará mayor consciencia? ¿Existe una estrategia intersectorial para ello?

Pedir carnet a todo el mundo, ¿por qué?

Este sin duda ha sido el punto que mayor cuestionamiento ha causado. La normativa indica que todo recinto, donde se pueda consumir o comprar alcohol, debe exigir siempre la exhibición de la cédula de identidad, independiente de la apariencia del cliente. Lo mismo para el ingreso a locales con patente de bares.

Respecto a este punto, ya existió el primer malentendido, pero logró aclararse rápidamente: no pueden entrar menores de 18 años, sin embargo, los restaurantes que además tengan patente de bares, primará la de restaurantes. Por lo tanto, pueden entrar menores de edad, pero no se les venderá alcohol, obviamente.

Entonces, ¿qué cambia respecto a la normativa anterior entendiendo que la ley siempre ha establecido que no se le debe vender a menores? “Antes quedaba el criterio de los que atendían y la verdad no puede ser en función de la apariencia física o de a creencia de la persona. Necesitamos que no se le venda alcohol a los menores de 18 años y la única manera es asegurarnos que el que está al frente es mayor de edad. Hay que pedírsela a todo el mundo”, afirma Carlos Vöhringer.

Apunta a que la mirada cultural debe cambiar, entendiendo que hoy en día el consumo está muy normalizado. “Hasta ahora sólo estaba declarado en la ley que no se debía vender alcohol a menores, pero no existía una estrategia que lo regulara de forma efectiva”, agrega insistiendo que no hay otra fórmula que muestre realmente resultados y la evidencia internacional lo demuestra.

Para Mariano Montenegro, exdirector de Senda e invitado por el Gobierno para desarrollar el Plan Nacional de Drogas 2019-2022, esta medida sí impactará positivamente sobre todo al ser una medida pública de importancia que recomienda la OMS, pero debe sumarse la educación. En definitiva, instruir a la población y así evitar que mayores de edad les compren bebidas alcohólicas a menores.

Y es que los números siguen mostrando la preocupante situación. Según el último informe de la OCDE 2021, Chile es el noveno país en tener un consumo excesivo de alcohol, con un promedio de 1,2 años de esperanza de vida menos.

“El foco en niños y adolescentes es crucial porque ahí es donde hay que tratar de que no se inicien en la adolescencia porque si se inician en la adultez, ojalá sobre los 24 años, su cerebro ya está maduro, por lo tanto, el impacto del alcohol es mucho menor neurobiológicamente y la probabilidad de llegar para quedarse y ser un consumidor problemático, se reduce muchísimo entre tres a cuatro veces menos”, señala Montenegro.

La doctora en Psicología y experta en conducta adictiva en adolescentes, Anneliese Dörr, es optimista con respecto a la ley, sobre todo en el objetivo de bajar los niveles de ingesta en menores: “Disminuiría bastante, siempre el control externo ayuda, sobre todo cuando cuesta el interno, basta ver lo que pasó con el cigarro, mientras más prohibiciones pusieron más bajó el consumo”.

En el caso del cigarro, la prevalencia de consumo diario bajó de un 15,8% en 2003 a un 3% en 2019, tras aplicar durante años más restricciones, de acuerdo datos del Décimo Tercer Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar (2019). En lo que refiere al alcohol, la meta de Senda es bajar la prevalencia anual a un 45% –de un 55%- en un largo plazo.

nueva ley de alcoholes

El exdirector de la institución apunta todas las nuevas medidas son fundamentales para la prevención ambiental, que es cambiar estructuras externas para disminuir la oferta, aumentar la percepción de riesgo, generar condiciones para disminuir el acceso al alcohol, todo esto contempla el 50%. El restante se le atribuye a las habilidades que se les debe entregar a las personas para resistir presiones, no ocuparlo como fármaco, es decir, “habilidades para que las personas puedan gestionar su vida”.

“Disminuir el acceso es lo más importante. Lo que se ha planteado es que el alcohol provoca más pérdidas que ganancias. No es un buen negocio para un país, sino para los que producen y los que venden”, asegura.

«Aumentar los impuestos y precios es la estrategia más importante y la más compleja de implementar. (…) Hay una industria detrás y el lobby es importante.»

— Carlos Vöhringer, director ejecutivo de Fundación Paréntesis del Hogar de Cristo.

Y añade: “Un cuarto de los chilenos consume alcohol en Chile de forma inmoderada y esas son las pérdidas principales. Ni el covid-19 tiene esa cifra. Esto es una pandemia mucho peor que covid”.

El director ejecutivo de Fundación Paréntesis es enfático en señalar que “tenemos el desafío de explicar bien la ley para que se entienda y ver cuál es el fin y el bien que está detrás de esto. Hasta que no se entienda puede parecer una burla. La evidencia es rotunda y no podemos correr el riesgo”.

Fuera la publicidad y mayor regulación al etiquetado

Ahora bien, todas las modificaciones realizadas a la Ley 19.925 son parte de la estrategia SAFER, una iniciativa lanzada por la OMS en septiembre de 2018, que tiene por objetivo apoyar la meta mundial de reducir el uso nocivo de alcohol en un 10% para el año 2025.

La iniciativa de control plantea un paquete técnico que describe cinco estrategias de alto impacto que “han demostrado efectividad costo/beneficio respecto al consumo de alcohol y sugieren a los gobiernos para reducir las consecuencias de salud, sociales y económicas relacionadas al mismo. Estos puntos son:

1. Fortalecer las restricciones sobre la disponibilidad de alcohol
2. Impulsar y hacer cumplir las medidas de lucha contra el consumo del alcohol
3. Facilitar el acceso a tamizaje y a las intervenciones breves, así como al tratamiento
4. Hacer cumplir las medidas de prohibición o restricción con respecto a la publicidad, el patrocinio y la promoción del alcohol
5. Aumentar los precios del alcohol a través de impuestos al consumo y políticas de precios.

El punto cuatro es el que queremos abordar a continuación como parte de la nueva regulación, pero desde ya los expertos afirman que faltó llevarlo a una prohibición absoluta como indica la recomendación, sobre todo basándose en las estrategias implementadas por países que son parte de la ONU –como Estados Unidos, España, Italia, Suecia, entre otros- que han obtenido resultados exitosos.

Para Rodrigo Goycolea, director del Magister en Intervención de Drogodependencias de la Universidad Central (UCEN), “el principal cambio que debería conocerse es que la publicidad y el etiquetado tendrán regulación, estamos esperando el reglamento para conocer qué porcentaje de la botella tendrá indicaciones de advertencia y como será la publicidad en los eventos que se puedan realizar.

Agrega: “Creo que el conjunto de las medidas aumenta la probabilidad de que menos adolescentes no inicien su consumo o lo disminuyan. Pero si fuera sólo esa medida el impacto sería mínimo”.

En definitiva, en lo que refiere a la publicidad, se limita los horarios de la transmisión de comerciales relacionados al consumo en TV (solo entre las 22:00 y las 6:00 horas) y en las radios entre 16:00 y 18:00 horas, queda prohibida en productos y actividades deportivas, salvo en grandes eventos. También se restringirá su uso en bienes de uso público.

“Aquí ha habido restricciones importantes, ya no se puede poner publicidad en el deporte ni nada cercano a los niños y adolescentes, es algo muy potente. La recomendación principal es sacar la publicidad en general como lo hacen en países como Islandia, eliminarla. Ahora, todas estas cosas suman para ir remando hacia lo mismo que es disminuir el consumo de alcohol. Hay que disminuir el consumo en general porque así se disminuye el consumo de alcohol problemático”, señala el exdirector de Senda, Mariano Montenegro.

Y pone un ejemplo: “Antes podíamos ver un tren completo del metro brandeado con publicidad de whisky durante un mes entero donde suben escolares y niños, puestos además con tipografía y gráfica con impacto para ellos. Eso la verdad uno no lo observa en otros países, o una marca de alcohol en una camiseta de fútbol, asociándolo a una actividad física masiva muy cercana a niños y jóvenes. Los cambios publicitarios son importantes en esta ley”.

Con respecto al etiquetado, no está claro cómo será el proceder. La normativa indica que debe advertir las consecuencias nocivas que tiene la ingesta de bebidas alcohólicas y tiene que informar sobre la cantidad de energía presente en las mismas. Sin embargo, estas indicaciones entrarán en vigencia de 12 a 24 meses de la publicación de la Ley en el Diario Oficial.

No sólo habrá que esperar dicho plazo, sino que se establezca el reglamento de la Ley que especificará algunos elementos pendientes para conocer su alcance, como el porcentaje de cobertura que tendrá el etiquetado en las botellas. Para eso, Senda cuenta con un plazo de 12 meses para presentarlo. “Habría voluntad para sacarlo dentro de esta administración, entendiendo que es un tema prioritario”, afirma Montenegro.

Más que pendiente: subir los impuestos y los precios

Encuestamos a los cuatro expertos, a quienes le consultamos del 0 al 100, con qué porcentaje de efectividad esta ley podría cumplir su objetivo de bajar el consumo, sobre todo en menores, tras cinco años de su implementación: 60% el más optimista, 20% el más bajo.

El consultor internacional Mariano Montenegro tiene claro que estos avances ayudan, pero siguen siendo insuficientes. ¿Por qué? “Falta la subida de precios mucho más alto, los impuestos, los horarios más restringidos, las patentes mucho más disminuidas en cantidad de patentes distribuidas”.

Y sigue situando a Islandia como el mejor ejemplo, donde cada 21 mil habitantes se distribuye una patente, en Chile es una por cada mil y en investigaciones en terreno, es una por cada 500. Hay muchísima oferta por lo que insiste que deben regularizarse aristas que, hasta ahora, no han sido contempladas. Así, bajo estos parámetros, Montenegro considera que, a cinco años de su implementación, la ley tendría una efectividad de un 30% a 40%, no más en cinco años.

El director ejecutivo de Fundación Paréntesis considera que los cambios van a impactar, pero insiste que las acciones aisladas tienen poco impacto.

“Aumentar los impuestos y precios es la estrategia más importante y la más compleja de implementar. Es algo que requiere más tiempo por un tema de prioridades y porque actualmente la ley de impuestos está enfocada en otros temas, también porque hay una industria detrás y el lobby es importante para que no se suban los impuestos y precios de estos bienes”.

A su juicio, este punto “debería haberse tratado hace mucho rato, pero el próximo Gobierno, espero que los candidatos lo estén contemplando en sus propuestas. El próximo Gobierno debiera tener una mirada más estratégica con respecto al tema alcohol”.

Y es por eso que los expertos apuntan a que antes de cualquier ley nueva, se defina con claridad una estrategia intersectorial, que hoy no existe. En definitiva, no existe una estrategia global que integre al Ministerio de Salud, Senda, Ministerio de Educación y de Economía.

“Una vez que tengas una mirada de Presidencia, del Ejecutivo, que pueda pensar que esto es serio y abordarlo integralmente, quizás podamos avanzar. Requiere voluntad de más alto nivel para poder impulsar esto como se requiere”, señala el psicólogo Carlos Vöhringer.

El académico de la UCEN, Rodrigo Goycolea, considera que todavía la ley es muy débil, aunque el avance es importante. “La ley sola siempre en temas de prevención de consumo de sustancias será menor los porcentajes de efectividad versus si la consideramos dentro de programas de prevención del consumo de drogas. Si sumo estas dos variables creo que podrías ver a mi juicio una efectividad de la ley a cinco años de un 50%”.

Goycolea sugiere una ley, con cero publicidades en los medios de comunicación, etiqueta blanca de los envases de los alcoholes, impuesto progresivos de acuerdo a la graduación alcohólica de cada bebida, no a la venta de alcohol a una distancia importante de los colegios, vender alcohol en jornada vespertina y nocturna, no diurna, entre otras medidas.

Anneliese Dörr, experta en conducta adictiva en adolescentes, apunta a lo mismo. Considera que la normativa ayudará a disminuir el consumo de alcohol. “Siempre el control externo ayuda, sobre todo cuando cuesta el interno, basta ver con lo qué pasó con el cigarro, mientras más prohibiciones pusieron más bajó el consumo”. A su juicio, la nueva ley podría tener un 60% de impacto a cinco años, siendo optimista.

El director ejecutivo de Fundación Paréntesis lo ve más lejano. “Creo que van a ayudar a sembrar la semilla para el cambio cultural. Probablemente en el mediano plazo podrían incidir más. Van en el camino correcto, pero es insuficiente. De aquí a cinco años, podría tener un porcentaje de efectividad de 20%. Como son medidas aisladas, el impacto no será muy grande. Los cambios se ven a largo plazo y se tiene que sumar a otras medidas. Queda mucho por hacer”.

Y para ver cambios, sobre todo en temas impositivos y de precios, el exdirector de Senda insiste que el Gobierno debe tomar una posición.

“No se puede estar en los dos lados. Una industria a la que no se le va a prohibir producir, pero sí van a haber muchas restricciones para la venta y para el acceso. Las restricciones que son las vías que está recomendando la OMS, son la posición que habría que tomar de acuerdo a la evidencia científica para proteger la salud de la población. Algo así como el covid, en el alcohol es otra gran pandemia. La posición ética es cuidar más la salud del pueblo que solo la industria que la daña”, concluye.

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