De revolucionario a represor: Ortega y la situación en Nicaragua

Las protestas de 2018, con más de trescientos muertos y cien mil exiliados, corrieron el velo sobre la situación en Nicaragua. Ahora, a meses de una nueva elección, Daniel Ortega detiene a cualquier opositor que pueda ser su contrincante.


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En 1979, la revolución sandinista, tras décadas de lucha, derrocaba a una dictadura familiar. Uno de los comandantes de la revolución tomó el poder posteriormente, y hoy repite los mismos patrones del gobierno al que derrocó hace décadas, según los protestantes que gritan “¡Ortega y Somoza, son la misma cosa!”

Daniel Ortega ha pasado de ser revolucionario a represor en su país. En tanto, el Frente Sandinista de Liberación Nacional se ha convertido en el vehículo de enriquecimiento y control de la familia presidencial, y ha sido abandonado por los compañeros de armas de Ortega, que hoy se oponen a su régimen.

El segundo país más pobre del continente americano después de Haití ha visto cómo el Gobierno ha detenido a varias figuras de oposición, incluyendo posibles candidatos presidenciales para la elección de noviembre.

La familia Somoza y la revolución sandinista

Nicaragua fue gobernado por personas de la misma familia desde 1937 hasta 1979. Exceptuando pequeños periodos de personeros del mismo partido, tres hombres de apellido Somoza mandaron en el país centroamericano.

La revolución sandinista acabó con el somocismo, la dictadura que había gobernado por 42 años, y que hizo de la familia gobernante una de las más ricas de América Latina. La lucha armada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se había iniciado en 1961.

El tercer Somoza, Anastasio Somoza Debayle, dejó el poder cuando perdió el apoyo de los Estados Unidos, pero esto no significaba que el FSLN tuviera la aprobación del país norteamericano. Al año siguiente del cambio de régimen, la CIA financió milicias irregulares conocidas como Contras, para que derrocaran al gobierno sandinista, liderado por Daniel Ortega.

Después de cinco años de transición, la elección de 1984 proclamó a Ortega como presidente con el 67% de los votos, lo que legitimó al gobierno sandinista ante la comunidad internacional, aunque esto no frenó los ataques de los Contras.

En el marco de la guerra fría y con la CIA apoyando una insurrección en su contra, Ortega se alió con países del bloque comunista como Cuba y la Unión Soviética. La presión económica y la lucha de los Contras perjudicaron a Ortega, que perdió su reelección frente a Violeta Barrios de Chamorro en 1990.

La metamorfosis

Barrios de Chamorro fue sucedida por dos gobiernos de tendencia conservadora, que derrotaron al FSLN de Ortega, quien continuó al mando del partido.

El FSLN, partido heredero de la revolución, fue dejando de lado sus posturas más controversiales, y cooperó con los gobiernos conservadores, mientras estos ignorasen la corrupción y el traspaso de bienes del estado a manos del partido y sus militantes.

Esto llevó a otros guerrilleros históricos a dejar el partido. Dora María Téllez, por ejemplo, que fue conocida como “Comandante 2” en los tiempos de la guerrilla, fue fundadora del Movimiento Renovador Sandinista en 1995, movimiento hoy opositor al Gobierno de turno.

Cambio de mando en Nicaragua
Violeta Barrios de Chamorro derrotó a Daniel Ortega en la elección de 1989, y lo sucedió en el poder. FUNDACIÓN VIOLETA CHAMORRO

Ortega buscó cambiar la percepción que las élites y la iglesia tenían sobre él. Así, celebró una ceremonia de matrimonio con su pareja de décadas, Rosario Murillo, guiada por el arzobispo de la capital, Managua. Al ser criticados por la oposición de que era un evento para atraer el voto católico, la pareja dijo que era sólo una “renovación de votos”.

Ortega también hizo campaña prometiendo acabar con el aborto terapéutico, que era legal en el país centroamericano desde 1891. Esta prohibición entró en vigencia el 2006. Al día de hoy, Nicaragua es uno de los pocos países del mundo donde el aborto está prohibido sin excepciones.

Para la elección del 2006 las reglas para determinar el vencedor fueron cambiadas por negociaciones entre el FSLN y otros partidos en el parlamento. Esto benefició a Ortega: con sólo un 38% de los votos en primera vuelta, volvió a la presidencia de su país, ya que tenía un margen mayor al 5% sobre su contrincante más cercano.

El regreso

Ortega volvió al poder el 2007, pero ya no era el revolucionario que había participado de la victoria frente a la dictadura. Con el pasar de los años, más y más compañeros de armas dejaron el partido, desilusionados del liderazgo de Ortega.

“Cuando Daniel Ortega comenzó su primer mandato en 2007, construyó una alianza con el gran capital”, declaró Mónica Baltodano, excomandante guerrillera, ministra del primer gobierno de Ortega en los 80, y exmilitante del FSLN, en entrevista con La Tizza.

Con el regreso del FSLN al poder, el Gobierno se acercó a Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela. El mismo día de la toma de poder de Ortega, este anunció que su país se incorporaría a la Alianza Bolivariana para América, o ALBA.

Con la ayuda que brindaría Venezuela gracias al alto precio del petróleo, Ortega prometía mejorar el país. Sin embargo, el presidente ha sido acusado de desviar los dineros de cooperación enviados desde Caracas hacia arcas privadas, según reportó el periódico nicaragüense Confidencial.

Por ley, Ortega no podía repostular a la presidencia inmediatamente, ya que la reelección inmediata estaba prohibida en la constitución. Sin embargo, la Corte Suprema del país le dio el visto bueno a la postulación de Ortega. El Congreso desconoció la sentencia del máximo tribunal, pero se acató lo dictado por el órgano de justicia, y el exguerrillero pudo repostular.

Protestas en Nicaragua
Las protestas de 2018 en el país centroamericanos fueron brutalmente reprimidas, causando más de 300 muertes. VOICE OF AMERICA

La creación de una maquinaria

Mientras que en la elección del 2007 el FSLN apenas obtuvo una victoria, cinco años después Ortega fue reelecto con el 62% de los votos. El proceso fue vigilado por organizaciones internacionales como la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea.

El régimen de Ortega convirtió al FSLN en una maquinaria electoral familiar, que controla muchos puestos estatales. “El régimen impulsa una política asistencialista de transferencias directas y expansión de la cobertura de algunos servicios públicos, a través de mecanismos de participación que promueven el clientelismo político, anulando cualquier iniciativa de gestión de derechos y promoción de ciudadanía”, escribió Carlos Chamorro, hijo de la expresidenta, para CIPER.

Los poderes locales no son independientes. Si los alcaldes elegidos son del partido de gobierno reciben fondos, pero si son de oposición, sus arcas son reducidas drásticamente, según Connectas.

Este reportaje también denuncia la falta de probidad en el manejo de los dineros, ya que ocurren situaciones como la repetición de costos de construcción en dos años distintos, y cambios en los proyectos que hacen difícil seguir el dinero y verificar que se haya gastado lo correspondiente.

Los secretarios políticos locales del partido de gobierno ostentan algún cargo dentro de la comuna, y los líderes oficiales pasan a coexistir con la gente enviada por Ortega y su mujer, vicepresidenta del país.

Elecciones sin opositores

Hace tres años, grandes protestas contra una reforma del seguro social llevaron a los nicaragüenses a las calles, pero la represión del Gobierno causó el fallecimiento de más de 300 personas, y más de cien mil personas han partido al exilio.

Desde entonces, el Gobierno ha buscado silenciar a cualquier atisbo de oposición. El año pasado, el Congreso aprobó una ley calificada de mordaza, que persigue publicaciones en redes sociales. El Consejo Electoral suspendió las credenciales de partidos de oposición.

En el último mes, la situación ha escalado. Más de diez figuras contrarias al Gobierno han sido detenidas, incluidas personas que participaron de la revolución sandinista, como la misma Dora María Téllez.

También han sido detenidos posibles candidatos presidenciales, como Félix Madariaga, Juan Sebastián Chamorro, Cristiana Chamorro y Arturo Cruz. Las autoridades los acusan de “incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares y organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización”.

La elección presidencial, junto con elecciones parlamentarias que definirán a los 92 diputados de la Asamblea Nacional, están fijadas para el 7 de noviembre. La oposición se ha unido en el partido Ciudadanos por la Libertad, que es, por ahora, la única organización política contraria a Ortega habilitada para presentar una candidatura presidencial.


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