¿Quién llega a los 110 años? La propuesta de bajar la edad en la tabla de mortalidad en pensiones

La pensión para un jubilado no supera los $300 mil en Chile, mientras el límite de la tabla de mortalidad, sobre la que se calculan pensiones, es de 110 años. Se han presentado numerosos proyectos, pero no hay cambios.


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Sin duda hay declaraciones que calan hondo y la siguiente fue una de ellas. El pasado mes de mayo, la presidenta de la Asociación de AFP, Alejandra Cox, hizo un planteamiento cuando analizaba los 40 años del actual sistema de pensiones y la crisis que viven las administradoras por múltiples cuestionamientos públicos.

En plena entrevista con CNN Chile-CHV, la ejecutiva opinó sobre la edad de jubilación, planteando que los retiros deberían ser posterior a los 65 años y que, incluso, podría ir aumentando con el tiempo.

Y para ejemplificar dichos planteamientos, expuso lo siguiente: “Nicanor Parra trabajó hasta los 103 años”. A su juicio, hay que potenciarse como activos “hasta que la salud lo permita”. “Todos queremos vivir lo mejor posible, entonces recibimos una pensión, pero si podemos seguir trabajando aumentamos nuestros ingresos en la medida posible. El trabajo nos enriquece”, señalaba Cox.

Pero, ¿efectivamente queremos trabajar hasta una edad tan avanzada? Hoy más bien, parece una necesidad al no recibir una pensión digna.

Tampoco son tantos años los que vive la mayoría. Según los datos para calcular las pensiones, en el caso de las mujeres que tienen 60 años, se proyecta que vivirán en promedio hasta los 90, mientras que los hombres de 65 lo harán hasta los 85 años.

Sin embargo, para calcular las pensiones, además de esos números de promedios, se toma otro en cuenta, el famoso límite de la tabla de mortalidad elaborada por la Superintendencia de Pensiones y la Comisión para el Mercado Financiero, actualizada hace seis años.

La lógica del límite de la tabla es poder repartir los fondos de forma de que no se agoten si es que la persona excede la edad promedio. “Considera las probabilidades de que una persona viva hasta cierta edad”, se lee en la web de AFP Chile. Actualmente, el límite es de 110 años.

Pero repartir el dinero con un límite tan alejado del promedio significa también que las pensiones mensuales que reciben los jubilados son menores. Es por ello que durante los últimos años se han hechos esfuerzos para bajar esta “tabla de mortalidad” de 110 a 85 años, donde parlamentarios de diversas bancadas han presentado proyectos para llevarlo a cabo.

El último fue anunciado por la diputada Alejandra Sepúlveda (FRVS) esta semana, con el mismo objetivo de siempre, tener un crecimiento en las pensiones.

Recordemos de que actualmente cerca de 1,5 millones de chilenos están jubilando bajo el sistema de AFP, con una pensión mensual promedio de $288.308 según la Superintendencia.

Según la parlamentaria, “presentamos una reforma constitucional para que se reduzca a 85 años, permitiendo crear también un seguro de longevidad aplicado desde los 85 años a los jubilados sobrevivientes”. Así, la modificación permitirá un recálculo de las actuales y nuevas pensiones.

Proyectos y más proyectos ignorados

“Esta es una propuesta que se ha revisado anteriormente, al menos se ha estado discutiendo desde 2019. Es un proyecto que en términos prácticos hace que las AFP paguen en un menor tiempo las pensiones según el nivel de ahorro individual, es decir, en base a los fondos de cada cotizante, y de acuerdo a una estimación más corta de la vida”, explica Jean Paul Quinteros, economista y director de Ingeniería Comercial de la Universidad Central (UCEN).

Se estima que, al situar la esperanza de vida en 85 años, el incremento de las pensiones podría ser de entre un 14% y un 17%. “Esto sería un cambio bastante importante”, asegura.

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Polémica entrevista a Alejandra Cox. CHV

Durante el año pasado, la senadora Ximena Rincón (DC) junto a Patricio Basso, ingeniero matemático y vicerrector de la Universidad de Chile, daban lujo de detalle respecto a este proyecto y cómo el Estado podría aprobarlo sumando el financiamiento de una Pensión de Sobrevivencia con un tope igual al aporte previsional solidario máximo (APSM).

“El costo fiscal de esta propuesta para los próximos 10 años lo hemos estimado en sólo US$40,3 millones para todo el período indicado. Este costo es tan bajo porque la mejora de las pensiones se financiará, inicialmente, sólo con los ahorros previsionales de cada pensionado”, explicaban.

Para implementar esta propuesta, se requería una breve Ley Corta de fácil y rápido despacho. Fue propuesta al presidente de la República el 28 de diciembre 2020. “Con ello, las AFP pagarían una mayor pensión mensual, lo que sería un desincentivo desde las mismas para hacer prosperar un proyecto de ley así”, explica Quinteros.

«Hay que considerar que los sistemas de pensiones son diferentes en distintos lugares. (…) Por lo tanto, es necesario hacer un análisis más amplio en términos de cumplir el objetivo más importante.

— Jean Paul Quinteros, economista y director de Ingeniería Comercial de la Universidad Central (UCEN).

Parlamentarios de la bancada UDI, como Javier Hernández, también se sumaron a la solicitud, exigiendo al Gobierno que se debe hacer una evaluación para modificar las tablas de mortalidad ya.

A pesar de sus esfuerzos, no pasó absolutamente nada. Y ante esta tercera propuesta, sigue la misma dinámica, hasta el momento.

Tablas de mortalidad y pensiones dignas

La tabla chilena se construyó en 2015 con asesoría de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quienes aseguraron que 120 años es el estándar a nivel mundial. Por ejemplo, la tabla de Suiza llega a los 140 años, la de Japón a los 125 y, la de Alemania y Estados Unidos, a los 120 años. Pero, ¿por qué?

“Hay que considerar que los sistemas de pensiones son diferentes en distintos lugares, así como también las expectativas de vida y el nivel de pensiones que obtienen los jubilados en distintos países. Las pensiones máximas en Japón al 2020 son aproximadamente $500 mil, en cambio en Suiza rondan entre $1 y $2 millones. Por lo tanto, es necesario hacer un análisis más amplio en términos de cumplir el objetivo más importante, que es el de pensiones dignas para todos los jubilados”, afirma el economista de la UCEN.

Ese es el punto, pensiones dignas. Y el proyecto que busca bajar los rangos etarios en dichas tablas ayudaría a aumentar las actuales y futuras pensiones hasta un 17,3%.

Ahora, ¿qué tan relevante sería que el gobierno sume un seguro de longevidad? Es una opción responsable, dice Jean Paul Quinteros, “ya que se hace cargo de aquellas personas que viven más de 85 años”.

Y explica: “El único tema importante a considerar es que quienes vivan menos de esa edad no recibirían los beneficios de dicho seguro, considerando que la expectativa promedio de vida está en torno a 90 años para las mujeres y 85 para los hombres”.

Le consulto directamente si considera que es una solución parche, me responde que es posible. Sin embargo, apunta a la esencia del proyecto. “Lo importante sería considerar que la base con la cual se calcula el aumento de las pensiones por esta medida es bastante baja, en promedio son poco más de $300 mil. Son necesarias medidas más profundas para mejorar la calidad de vida de los jubilados”, concluye.

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