Theia: el planeta que podría estar bajo nuestros pies

Hace 4 mil 500 millones de años, un protoplaneta colisionó a 40 mil kilómetros por hora con la Tierra. Sus restos formaron la Luna, pero nuevas investigaciones relevarían que también podría estar situado en el fondo de nuestro océano.


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Un protoplaneta viaja a toda velocidad y cruza el Sistema Solar sin que nada lo detenga. Es del tamaño de la Tierra, un cuerpo celeste en vías de formación que imponente, presuroso y ágil recorre el cosmos con un gran impacto como destino. Su nombre es Theia y está a punto de colisionar con la Tierra a más de 40 mil kilómetros por hora.

Parece la sinopsis de una película de ciencia ficción, pero no lo es. Es un acontecimiento que ocurrió hace más de 4 mil 500 millones de años. La Teoría del Gran Impacto, la denominaron científicos y astrónomos. Es la historia hipotética de cómo se formó nuestra Luna con los restos del planeta estrellado.

Basándose en esta teoría, Qian Yuan, estudiante del Doctorado en Sismología de la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos), ha propuesto una nueva hipótesis sobre el destino que tuvieron los restos del protopaneta, llamando la atención de la comunidad científica.

En la 52ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria (LPSC 52), celebrada entre el 15 y 19 de marzo de este año, Yuan expuso que bajo nuestros pies, específicamente entre el núcleo de nuestro planeta y la corteza terrestre, existen dos grandes manchas de roca densa que corresponderían a restos del colisionado planeta Theia.

“Es la cosa más grande del manto de la Tierra”, explica Yuan. Se trata de dos enormes manchas, denominadas por la sismología como las grandes provincias de baja velocidad de corte (LLSVP, por su sigla en inglés) que tienen hasta mil kilómetros de altura y miles de kilómetros de ancho.

¿Pero qué son las LLSVP? ¿Por qué Yuan cree que son restos de un protoplaneta? Y si lo son, ¿cómo llegaron hasta ahí? Para él todo radica en la Teoría del Gran Impacto, propuesta de hace casi medio siglo.

Las superplumas

Las grandes provincias de baja velocidad de corte o superplumas son estructuras situadas en el manto más bajo de nuestro planeta, principalmente en la parte que rodea el núcleo exterior.

Ubicadas a horcajadas debajo de África Occidental y del Océano Pacífico, fueron descubiertas gracias a una tomografía sísmica y representan alrededor del 8% del volumen del manto terrestre.

Superplumas
Animación que muestra LLSVP inferidos mediante tomografía sísmica. WIKIPEDIA

Se caracterizan por velocidades lentas de ondas de corte –tipo de onda en que la dirección de oscilación es perpendicular a la de propagación–, ralentizando las ondas sísmicas cuando estas las cruzan.

Por esta razón se sugiere que estas estructuras son más densas y químicamente diferentes a las rocas del manto terrestre.

Antes de la teoría de Yuan, se habían barajado varias hipótesis sobre la creación de las superplumas. Una de ellas fue que parte del océano del magma primordial de la Tierra se cristalizó en las profundidades formando dos grandes estructuras.

 

«Creo que es completamente viable hasta que alguien me diga que no»

— Edward Garnero, sismólogo de la Universidad de Arizona.

Otra de las teorías fue que eran charcos densos de roca del manto primitivo de la Tierra, dos grandes provincias rocosas que sobrevivieron al trauma que provocó el impacto de Theia hace miles de millones de años.

Restos extraterrestres

Debido a la composición que poseen estas estructuras es que Yuan propone que estas no son parte de la tierra, sino que provienen de restos extraterrestres.

“Demostramos que el manto de Theia puede ser intrínsecamente varios por ciento más denso que el manto de la Tierra, lo que permite que los materiales del manto de Theia se hundan hasta el manto más bajo de la Tierra y se acumulen en pilas termoquímicas que pueden causar las superplumas observadas sísmicamente”, explicó en su ponencia.

Para Edward Garnero, sismólogo de la Universidad de Arizona, es la primera vez que alguien reúne evidencia seria sobre este tema. “Creo que es completamente viable hasta que alguien me diga que no”, expresó en la revista Science sobre la presentación de Yuan.

El origen de la nueva teoría

Para llegar hasta aquí, Qian Yuan se basó en la investigación de Steven Desch, astrofísico de la Universidad Estatal de Arizona, quien postuló en 2019 que Theia debió haber sido del tamaño de la Tierra y no de Marte, como se pensaba hasta la fecha.

El científico sacó esta conclusión basado en los datos obtenidos de rocas lunares extraídas durante uno de los viajes de la misión Apolo. Las muestras del satélite poseían hidrógeno ligero más abundante que las rocas de la Tierra.

Desch argumentó que para capturar y retener tanto hidrógeno Theia debió haber sido tan grande como la Tierra. Al ser un protoplaneta tan seco y enorme, con el impacto Theia se habría separado en capas entre un 2% y un 3,5% más densas que nuestro planeta actualmente.

De acuerdo a Yuan, parte de este material terminó como pilas de superplumas cerca del núcleo.

“Esta idea loca es al menos posible”, expresó Yuan en la conferencia, asegurando que los restos del protoplaneta se encuentran bajo nuestros pies, debido a la alta densidad expuesta en la teoría de Desch y que coincide con la densidad de las superplumas.

Actualmente, los hallazgos e hipótesis de Yuan se encuentran en revisión, para su posterior publicación en la revista científica estadounidense Geophysical Research Letters.

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